El jefe del grupo chií libanés Hizbulá, jeque Hasan Nasralá, dijo hoy que las amenazas de una intervención militar en Siria o Irán esconden la derrota de EEUU en Irak, pero advirtió de que, si el ataque se produce, el conflicto se extenderá por toda la región.

"Una guerra contra Siria e Irán no se limitará solo a esos países sino que se extenderá a otras partes de la región", subrayó Nasralá por videoconferencia durante una ceremonia organizada con motivo del "Día de los mártires" de la Resistencia, el brazo armado de su grupo.

Para el líder del grupo chií, "los EEUU quieren sancionar a Irán y Siria porque apoyaron a la resistencia en Irak y a su pueblo", en una guerra que a su juicio perdieron los estadounidenses al sacar a sus tropas del país a finales de este año.

"Los EEUU, que fueron derrotados en Irak, no pueden retirarse bajo el fuego militar sino mediático, que es atemorizar con una guerra en la región para cubrir el fracaso de su retirada, que tendrá resultados estratégicos en la región", agregó.

Nasralá advirtió también de "las diferentes lecturas que se hacen de la situación en la región", ya que, en su opinión, los derrocados regímenes de Túnez, Egipto y Libia eran aliados de EEUU.

"Estos cambios aumentarán el número de aliados de Irán y de Siria en la región e incrementarán la presión" contra EEUU para que negocie con la República Islámica.

En cuanto a Siria, Nasralá también dijo que los que hacen "apuestas sobre la caída del régimen de (el presidente sirio) Bachar el Asad, resultarán decepcionados".

Por otra parte, descartó "la idea de una ofensiva enemiga (israelí) contra el Líbano, independientemente de los desarrollos regionales".

"El Líbano ya no es un país vulnerable sino poderoso por su pueblo, su ejército y su Resistencia (Hizbulá) y capaz de defenderse de aquellos que tratan de atacarlo".

Además, reiteró su rechazo al desarme de su grupo, como pide la oposición, y a financiar al tribunal internacional que debe juzgar a los culpables del asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri, del que la corte acusó a cuatro miembros de Hizbulá.

Hizbulá, que encabeza en la actualidad el Gobierno libanés, es partidario de los regímenes iraní y sirio, a los que le une la religión -el chiísmo- y su fuerte posición contra Israel.