El presidente Michel Martelly va a proceder con un plan para restaurar el desbandado ejército de Haití, pese a que diplomáticos le han dicho que sus países no van a ayudar a financiar el proyecto, le dijo el viernes un alto funcionario del gobierno a The Associated Press.

Martelly se reunió recientemente con diplomáticos, incluyendo representantes de Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea, quienes sugirieron fortalecer la policía nacional en lugar de dedicar recursos a un ejército, dada la larga historia de violaciones de derechos humanos por los militares haitianos. Pero Martelly no fue persuadido, le dijo el funcionario a The Associated Press.

El presidente se mostró algo desdeñoso cuando los diplomáticos le dijeron que la comunidad internacional no pagaría por el nuevo ejército. "El dijo, '¿quién les pidió que pagasen por mi ejército?''', dijo el funcionario, que pidió preservar el anonimato.

El presidente planea emitir un decreto el 18 de noviembre que restituiría el ejército bajo el mando de un ex coronel, y le pedirá a centenares de ex soldados que se registren, dijo el funcionario.

La fuerza estaría formada inicialmente por 500 hombres y tendría como misión proteger la frontera, ayudar a combatir el narcotráfico, proteger los bosques restantes de la tala ilegal y ayudar en casos de desastres naturales, explicó el funcionario. Va a ser formado en junio.

"Nosotros vamos a actuar de forma segura y lenta", dijo. "No vamos a hacer nada a la carrera".

Martelly, cuyo gobierno depende de la ayuda internacional para financiar casi todas sus actividades, dijo en la reunión que encontraría una forma de recaudar el dinero para el ejército.

Tanto Martelly como su rival en las elecciones presidenciales habían prometido restaurar el ejército de Haití, una idea que es bien recibida por muchos haitianos que consideran esa fuerza una fuente de orgullo nacional, potenciales empleos y una forma de mantener el orden en el caótico país.

Pero es también una idea que asusta a mucha gente dentro y fuera del país, donde el ejército protagonizó golpes y fue a menudo una herramienta de represión.