China expresó hoy su oposición a reforzar las sanciones contra Irán por su programa nuclear y defendió los negocios que mantiene con el régimen de Mahmud Ahmadineyad, el tercer mayor proveedor de petróleo del gigante asiático.

"China mantiene intercambios de negocios normales y transparentes con Irán que benefician a sus respectivos pueblos", aseguró hoy el portavoz de turno del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Hong Lei, ante la sugerencia de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos de imponer sanciones contra las empresas que comercian con Teherán.

"Dichos intercambios no dañan los intereses de otros países ni de la comunidad internacional, tampoco violan las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU ni restan valor a la postura de China contra la proliferación nuclear", agregó Hong en rueda de prensa.

En cuanto al refuerzo de las sanciones contra el régimen de Ahmadineyad, a la luz de un nuevo informe del organismo nuclear de la ONU que indica que Irán tiene las herramientas para construir una bomba atómica, Hong defendió el "diálogo y la cooperación".

"Las sanciones y las presiones no solucionarán el problema", indicó Hong en cuanto a la postura de su país, que junto con Rusia (dos de los cinco miembros con derecho a veto en el Consejo de Seguridad) bloquea nuevas sanciones contra Irán.

El Gobierno de Irán asegura que su programa nuclear está destinado a la producción de energía y otros usos civiles, aunque incluso China ha apoyado en el pasado sanciones limitadas de la ONU contra Teherán por el conflicto nuclear.

La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, pidió ayer a su homólogo chino, Yang Jiechi, que aprovechara su influencia económica sobre Irán para presionar al régimen por su programa nuclear, durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica del Asia Pacífico (APEC), que se celebra en Hawai esta semana.