El presidente del Parlamento cubano Ricardo Alarcón desestimó el viernes la idea de canjear a Alan Gross, un estadounidense preso en Cuba, por un grupo de agentes isleños condenados hace más de una década en el país norteamericano.

"Son situaciones diferentes", comentó Alarcón a periodistas que lo consultaron sobre la posibilidad de un trueque, tal como lo insinuó el propio Gross a un rabino que lo visitó hace unas semanas.

El rabino David Shneyer vio a Gross y compartió con él por casi dos horas en La Habana, donde el estadounidense se encuentra condenado a 15 años de prisión bajo cargos de atentar contra la independencia y integridad de la isla.

Según un comunicado difundido por medios de prensa en Estados Unidos, Gross comentó al religioso que tras haberse producido un intercambio en el que liberaron al soldado israelí Gilad Shalit a cambio de más de 1.000 palestinos encarcelados bien podría procederse ahora de la misma manera con él, y canjearlo por cinco agentes cubanos — uno de ellos ya en libertad vigilada — presos desde 1998.

Gross, de 62 años, intentó ingresar clandestinamente equipos de telecomunicaciones a nombre de la empresa Development Associates International, una firma que presta servicios a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID. Según las autoridades cubanas se trata de programas para financiar una oposición artificial en Cuba con el objetivo de lograr cambios en su sistema político.

"Leí una declaración del rabino Shneyer...creo que es una declaración muy mesurada, respetuosa, que expresa una preocupación legítima de carácter humanitario que comprendo, la ha expresado ese rabino y otras organizaciones judías norteamericanas más", agregó el parlamentario.

Alarcón, quien cerró un encuentro de expertos en corrupción el viernes, hizo una larga descripción de las diferencias entre el caso de Gross y el de los llamados "cinco", en especial las contradicciones del proceso judicial de los cubanos sentenciados con penas de hasta cadena perpetua.

René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González — sin parentesco con el primero — y Gerardo Hernández, conocidos como "los cinco", confesaron ser oficiales de inteligencia isleños en Estados Unidos, pero alegaron que su labor no era poner en riesgo la seguridad del país del norte, sino vigilar a los grupos con historial violento y anticastristas de la Florida.

Alarcón indicó que un tribunal superior de Estados Unidos ordenó revisar el juicio inicial de los cinco al considerar excesivas las penas.

"Y por lo tanto lo que procede, lo único que tiene que hacer el gobierno de Estados Unidos, es retirar la acusación formulada contra ellos", dijo Alarcón en relación al grupo.

De los cinco, René González fue liberado a mediados de octubre, pero deberá permanecer en Estados Unidos bajo libertad vigilada y no puede viajar a Cuba, donde reside su familia.

Alarcón también reiteró su rechazo a que la isla fuera a realizar en lo inmediato una muestra de buena voluntad liberando a Gross, como lo pidió la familia del estadounidense y el propio gobierno de aquel país.

"Creo que no se deben esperar gestos unilaterales", comentó el parlamentario, uno de los asesores más importantes del gobierno cubano en el tema de las relaciones con Estados Unidos, que han sido tensas desde el triunfo de la revolución isleña en 1959.