Enérgico y cauteloso, el ex presidente Richard Nixon defendió su raído legado y su turbio accionar en la era del escándalo Watergate en un testimonio ante un jurado investigador que pensó nunca sería dado a conocer.

Pero el jueves llegó a la opinión pública.

En un inusual vistazo a los procedimientos confidenciales de un jurado investigador, el primero en la historia en tener frente a sí a un ex presidente dando su testimonio, los Archivos Nacionales y su Biblioteca Presidencial Nixon dieron a conocer una transcripción del testimonio después que un juez le ordenó al gobierno que lo hiciera.

En él, Nixon, 10 meses después de que renunció ante la amenaza de un juicio político, describió el robo efectuado por operadores políticos dentro de la oficina del Comité Nacional del Partido Demócrata como "esta tonta, increíble irrupción en (el complejo de oficinas) Watergate", y dijo que se puso "como energúmeno" cuando se enteró que 18 minutos y medio de una reunión en la Casa Blanca posterior a Watergate fueron borrados de una cinta de audio.

Ese faltante era considerado crucial para determinar qué sabía Nixon acerca del robo y qué hizo para encubrir el creciente escándalo.

El principal riesgo legal que corría el ex mandatario durante las 11 horas de interrogatorio efectuado cerca de su casa de California en junio de 1975 era ser sorprendido mintiendo. Fuera de cometer perjurio, o de implicar a alguien en su muy disminuido cuadro de incondicionales, podía dar su testimonio con impunidad porque un perdón que le otorgó su sucesor Gerald Ford lo protegía de ser enjuiciado de cualquier delito anterior en el escándalo de Watergate.

En un momento de confrontación, se molestó cuando lo presionaron para que diera detalles de un diálogo que dijo no podía recordar.

"No recuerdo que esos nombres específicos estuvieran en la conversación", respondió cortante. "Quiero decir, si ustedes quieren que mienta sobre ello, lo haré con gusto".

Su reconocimiento de haber actuado ilegalmente llegó junto con una elevada dosis de sarcasmo, como cuando mencionó a los ladrones vinculados a su comité de reelección — conocidos como plomeros — y otros operativos despóticos para echar tierra sobre rivales políticos y obtener así una ventaja en la campaña.

"Quiero que el jurado y los fiscales especiales nos azoten por haber hecho espionaje telefónico y por los plomeros y por lo demás", afirmó, "porque obviamente ustedes podrían haber concluido que ello está mal".

Los historiadores presentaron una demanda exitosa con el fin de poder tener acceso a los registros. Esperaban obtener pocas revelaciones nuevas, pero estaban decididos a dar a conocer todas las facetas de ese extraordinario episodio de desgracia presidencial.

El hecho de que el testimonio se hiciera público es más importante que su contenido, dijeron, porque ayuda a establecer un precedente para levantar el velo de secreto sobre procedimientos de un jurado investigador cuando se trata de asuntos de gran importancia histórica.

"Es Nixon siendo Nixon", dijo el historiador Stanley Kutler después de que su revisión inicial no encontró ninguna noticia explosiva. "Es una actuación virtuosa. ¿Qué tal dar 10 dólares por cada vez que él dice 'no me acuerdo'?"

Kutler, una figura importante en la demanda que abrió los registros, dijo que Nixon es, en distintos momentos, petulante, autocompasivo y mordaz. "Hay mucho de eso aquí. Y un montón de comentarios sarcásticos".

Las lagunas de memoria de Nixon fueron frecuentes cuando le preguntaron si utilizó el Servicio de Rentas Internas (IRS, por sus siglas en inglés) para perseguir a sus opositores políticos, lo cual sería ilegal. Sin embargo, dio crédito a una teoría según la cual había hecho lo mismo con quienes donaron a campañas demócratas.

Los fiscales señalaron una lista de personas que contribuyeron a campañas demócratas que fue compilada por la gente de Nixon, evidencia de que Nixon contactó a su secretario del Tesoro sobre al menos un alto funcionario demócrata que fue entrevistado por el IRS, y un memorándum de la Casa Blanca con la nota: "Revisa los archivos del IRS de (George) McGovern".

McGovern fue el oponente demócrata de Nixon en las elecciones de 1972.

"Debo señalar que yo no recuerdo sugerir que se revisaran los archivos del señor McGovern", declaró. "Lo que sí recuerdo es sólo una sugerencia de que los contribuyentes a la campaña de McGovern se podrían revisar".

Los historiadores ciertamente no esperaban que la transcripción solucionara el misterio de los 18 minutos y medio que habían sido borrados de la cinta de audio. Los investigadores sospechaban que ese trozo de la grabación del 20 de junio de 1972, obtenida bajo una orden judicial, fue borrado con el fin de ocultar diálogo incriminatorio entre Nixon y su secretario de la Casa Blanca, H.R. Haldeman, tres días después de que ocurrió el ingreso ilegal al complejo de Watergate.

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En internet:

Material del jurado investigador: http://tinyurl.com/czcb3w8

Todo el material dado a conocer: http://www.nixonlibrary.gov

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El periodista Matt Apuzzo de The Associated Press contribuyó para este despacho.