El grupo separatista vasco ETA, que hace un mes declaró el final de su lucha armado, planteó por primera vez la posibilidad de desarmarse, según informó el viernes un diario del País Vasco.

El periódico Gara, que suele actuar como portavoz del grupo, publicó una larga entrevista con dos dirigentes etarras, quienes aseguraron que a pesar de estas decisiones no han renunciado a la independencia de la llamada Euskal Herria (Tierra Vasca), que comprende las regiones españolas del País Vasco y Navarra en el norte, además de tres provincias del suroeste de Francia.

Eso sí, reiteraron que el fin será perseguido sólo por vías pacíficas.

En un comunicado largamente esperado por parte de una organización muy debilitada tras años de arrestos y golpes policiales, ETA anunció el 20 de octubre el cese definitivo de la violencia y su renuncia, tras 43 años, a la lucha armada.

Catalogada como una organización terrorista por la Unión Europea y Estados Unidos, ETA asesinó a 829 personas desde que en 1968 inició su campaña violenta de atentados, secuestros y extorsión para financiar sus operaciones.

En la entrevista, ETA supeditó una hipotética negociación con los gobiernos español y francés a una amnistía para los presos etarras y el retorno al País Vasco de los llamados "exiliados políticos". Es una referencia a decenas de militantes de ETA que fueron deportados y que ahora se encuentran en países como Cuba, Venezuela, México y otros.

Pero además, y por primera vez, la organización vasca mencionó la posibilidad de entregar las armas.

"La cuestión de las armas está incluida en la agenda de la negociación entre ETA y el Estado", respondieron los portavoces de ETA, no identificados por su nombre en el diario, a la pregunta sobre el desarme.

"Estamos dispuestos a hablar de ello y también a adoptar compromisos, en la lógica de la solución de todas las consecuencias del conflicto", agregaron.

Entre dichas consecuencias, la entrevista incide en los 700 presos de ETA y su entorno que cumplen condenas en cárceles de España y Francia. En ese sentido, la banda armada sugirió la importancia de su liberación para el avance del proceso.

"¿Alguien puede imaginarse la paz con las cárceles de España y Francia llenas de presos políticos vascos?", se preguntaron retóricamente los portavoces.

La entrevista de ETA, a sólo 10 días de las elecciones generales del 20 de noviembre, fue interpretada como un intento de relanzar la candidatura al parlamento español de la coalición proindependentista vasca Amaiur.

En ese sentido, Ramón Jáuregui, ministro de Presidencia del gobierno saliente de José Luis Rodríguez Zapatero, señaló que el desarme sería la "verificación definitiva" de que ETA ha renunciado a la violencia, pero precisó que estas palabras son la manera de respaldar la opción política de Amaiur en plena campaña.

El conservador Partido Popular, al que todas las encuestas dan como seguro vencedor en las urnas, ha descartado cualquier negociación con ETA. Además, dijo no tener comentario alguno sobre la entrevista de ETA.

Los miembros de ETA reiteraron que los vascos tienen derecho a decidir si prefieren la independencia o permanecer en España y que les toca a los partidos políticos pro independentistas tomar las riendas del proceso.

Sobre las víctimas, uno de los temas sensibles, ETA no hizo mención alguna en su comunicado del 20 de octubre. En la entrevista, señalaron que todos los bandos habían sufrido en estos 40 años.

"La confrontación armada de las últimas décadas ha causado mucho sufrimiento, sin duda. También las acciones de ETA. No somos insensibles", señalaron.