En un testimonio secreto, Richard Nixon juró ante un jurado de investigación que la famosa brecha en una grabación de la Casa Blanca fue sólo un accidente.

Los 18 minutos y medio de una conversación entre Nixon y el secretario de la presidencia eran considerados cruciales para determinar el papel del presidente en el encubrimiento del escándalo de Watergate, que finalmente desembocó en su renuncia. Bajo juramento, después de dejar el cargo, no fue de ayuda para los investigadores que trataban de determinar qué se había dicho en ese lapso.

Los Archivos Nacionales y la Biblioteca Presidencial Nixon dieron a conocer el jueves una transcripción del testimonio, un inusual atisbo a los procesos de los jurados de investigación.

Nixon dijo al jurado que, en su opinión, se debió a un accidente que parte de la grabación fuese borrada. Afirmó que "prácticamente perdí los estribos" al enterarse cuánto había sido borrado.