El ministro de Trabajo de Brasil, Carlos Lupi, volvió a negar hoy las acusaciones de corrupción volcadas en su contra por una revista durante una comparecencia al Congreso en la que miembros de la oposición exigieron su renuncia inmediata.

"Es surrealismo", declaró Lupi ante la Comisión de Fiscalización de la Cámara de Diputados, en la que parlamentarios de oposición le reclamaron que deje el cargo apoyados en denuncias, que a su modo de ver, son "inconsistentes", "anónimas" y "carecen de pruebas".

Lupi insistió además en que ninguna de las denuncias presentadas por el semanario Veja cita directamente su nombre, sino que se refieren a supuestas irregularidades en las que habrían incurrido asesores suyos que ya fueron destituidos y están bajo investigación.

En un reportaje publicado el pasado sábado, Veja afirmó que en el Ministerio de Trabajo se ha tejido una red de corruptelas que desvía dinero público hacia organizaciones no gubernamentales que reciben financiación estatal por servicios que jamás son prestados.

El caso está en manos de la Policía Federal y ya le ha costado el cargo a tres funcionarios del despacho de Lupi, entre los cuales está el coordinador general de Calificación del ministerio, Anerson Alexandre dos Santos, destituido después de que Veja hizo público el asunto.

El diputado Ronaldo Caiado, del opositor partido Demócrata (DEM), fue uno de los que pidió la "inmediata renuncia" de Lupi, debido a que, según afirmó, "no puede permanecer en el cargo bajo sospechas".

Caiado también arremetió contra Lupi y el Gobierno, que sostienen que existe una "ola de denuncias" alentada por intereses políticos.

"No podemos criticar a un enfermo si hay un brote de meningitis", dijo Caiado, quien afirmó que en Brasil hay "un enorme brote de corrupción y no de denuncias".

El parlamentario aludió así a recientes y sucesivos escándalos que ya le han costado los cargos a cinco ministros de la presidenta Dilma Rousseff, quien asumió el poder el pasado 1 de enero.

Desde entonces, Rousseff ha perdido por denuncias de corrupción a sus ministros de la Presidencia, Transportes, Agricultura, Turismo y Deporte, así como también sustituyó al titular de Defensa Nelson Jobim, quien dimitió por diferencias con el Gobierno.

Lupi sostuvo que, así como él, todos fueron "víctimas" de una "ola de denuncias" que "apunta a los soldados tratando de alcanzar al general", en referencia al supuesto objetivo político de las acusaciones.

Durante su comparecencia, que se prolongó durante cuatro horas, el ministro también se disculpó ante los parlamentarios por haber declarado el pasado lunes que tendrán que "sacarlo a balazos" del despacho, pues su renuncia no está planteada.

Admitió incluso que la expresión disgustó a la mandataria, a quien dijo que ya le presentó sus excusas. "Presidenta Dilma, pido perdón si fui agresivo. No fue esa mi intención. Yo la amo", explicó Lupi que le dijo a la jefa de Estado.