La crisis financiera de Europa disminuyó el jueves, cuando Grecia instaló a un respetado economista para reemplazar a su primer ministro e Italia parecía a punto de hacer lo mismo, ambas con la esperanza de que los expertos monetarios puedan tener mejor desempeño que los políticos que endeudaron tan profundamente a sus países.

El anuncio en Atenas calmó, al menos por ahora, a los mercados, que temen que la crisis en Europa pueda amenazar a la economía global.

Sin embargo, persisten importantes desafíos en los dos países mediterráneos atribulados por sus deudas.

El nuevo primer ministro griego, Lucas Papademos, un ex vicepresidente del Banco Central Europeo, debe asegurar un pago vital sin el cual su país caería en bancarrota antes de Navidad y aprobar el acuerdo de ayuda financiera de la Unión Europea por 130.000 millones de euros (177.000 millones de dólares).

En Italia, los legisladores tienen que aprobar nuevas medidas de austeridad, y se espera que el respetado economista Mario Monti dirija un gobierno interino tecnocrático después de que Silvio Berlusconi renuncie como primer ministro.

Los mercados bursátiles europeos subieron a causa de la paralela evolución griega e italiana, mientras que en Estados Unidos el promedio industrial Dow Jones subió 113 puntos, o un 1%, un día después de perder casi 400 puntos. El euro también aumentó un 0,5%, a 1,3609 dólares.

En Grecia, Papademos hizo un llamado a la unidad y prometió buscar cooperación para consolidar la posición de Grecia entre los 17 países de la zona euro.

"La participación de nuestro país en la eurozona es una garantía para la estabilidad monetaria del país. Es un motor de prosperidad financiera", dijo Papademos después de recibir el mandato para formar un gabinete.

"Yo no soy un político, pero he dedicado la mayor parte de mi vida profesional al ejercicio de la política financiera tanto en Grecia como en Europa", agregó.

Papademos, de 64 años, quien también se desempeñó como presidente del Banco de Grecia, encabezará una coalición de los socialistas gobernantes y la oposición conservadora hasta que asuman las autoridades elegidas en las elecciones anticipadas convocadas para febrero.

Papademos reemplazará al socialista George Papandreu, quien se encontraba en la mitad de su período de cuatro años.

El nuevo gabinete prestará juramento el viernes por la tarde.

La última crisis griega estalló la semana pasada, cuando Papandreu anunció que sometería a un referéndum el acuerdo de ayuda y las medidas de austeridad pactadas con sus socios de la eurozona. Mediante ese acuerdo los tenedores de bonos soberanos griegos sufrirían una pérdida del 50%, con plazos de amortización más largos y a intereses menores. El anuncio anonadó a los líderes europeos, desató una rebelión en las filas de su propio partido y sembró el caos en los mercados financieros.

Finalmente, Papandreu anuló la iniciativa del referéndum y acordó dimitir para ser reemplazado por un gobierno de unidad nacional.

El gobierno interino debe asegurarse de que Grecia reciba la próxima cuota de 8.000 millones de euros (11.000 millones de dólares) del primer paquete de rescate financiero de 110.000 millones de euros (150.000 millones de dólares).

Otras naciones de la eurozona se han negado a dar a Grecia el último abono de su plan de rescate hasta que el país apruebe el segundo plan de rescate, cuya negociación demoró meses hasta poder ser ultimado por los líderes europeos.