El ministro de Trabajo de Brasil Carlos Lupi, bajo fuego por denuncias de corrupción, negó el jueves las supuestas irregularidades y pidió pruebas a sus acusadores.

En una declaración ante la comisión de fiscalización y control de la Cámara de Diputados, Lupi aseguró que las denuncias de que funcionarios y ex funcionarios del Ministerio de Trabajo cobraron sobornos para liberar fondos de contratos con el gobierno son antiguas y ya estaban siendo investigadas.

"Lo que están presentando ahora es antiguo y fuimos nosotros los que lo apuntamos. Eso es café recalentado. Ahora voy a divulgar todo (lo que se investiga) en el portal del ministerio porque no puedo vivir en esa angustia", dijo a los diputados.

Lupi acudió a la comisión legislativa para responder a denuncias publicadas el fin de semana en la revista Veja sobre sobornos en el ministerio, incluyendo personas cercanas a él. Ninguna de las acusaciones involucran al ministro directamente.

Se trata del sexto ministro del gabinete de la presidenta Dilma Rousseff en enfrentar denuncias de irregularidades. Los otros cinco debieron renunciar a sus cargos.

Sin embargo, en el caso de Lupi no ha habido acusaciones que lo involucren directamente en desvíos de recursos públicos. El propio ministro pidió en la audiencia pruebas de las denuncias.

"Que aparezca la prueba, que presenten a quien llevó dinero. Yo no acepto corrupción, quiero al corrupto y al corruptor en la cárcel", manifestó.

Rousseff pareció minimizar las denuncias contra Lupi al ser consultada por periodistas después de una ceremonia en el presidencial Palacio del Planalto. Cuando le preguntaron sobre la "crisis" en el ministerio, Rousseff contestó "¿cuál crisis en el Ministerio de Trabajo?".