La cumbre del Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC) volverá a ser escenario este fin de semana en Hawai (EE.UU.) de una encrucijada recurrente para sus 21 miembros: la de apostar o no por crear un área de libre comercio para una mayor integración.

Del lado de los que se decantan por el libre comercio están EE.UU. -anfitrión de nuevo tras la cumbre que acogió en 1993- y Australia, Brunei, Chile, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam y Perú, todos integrantes del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP).

Y es que el APEC nació en 1989 con el ambicioso objetivo de crear una futura zona de libre comercio en la región, una meta rescatada en la cumbre de Yokohama (Japón) de 2010 gracias a las negociaciones para ampliar el TPP, suscrito en 2005 por Chile, Singapur, Brunei y Nueva Zelanda.

Los miembros del TPP buscan tener acceso a un mercado potencial de más de 500 millones de habitantes, con una capacidad elevada de consumo y productos de alta calidad que en 2010 representó el 27 % del producto interno bruto (PIB) mundial.

Pero en octubre la novena ronda de negociaciones del TPP culminó en Lima sin alcanzar una resolución definitiva para la creación de una zona de libre comercio entre los países de Asia-Pacífico.

De los tres miembros latinoamericanos del APEC, Perú respalda por completo el ambicioso objetivo de la liberalización del comercio y la ampliación del TPP, del que forma parte junto con Chile, uno de sus promotores.

Ambos países ven en el libre comercio la mejor estrategia para profundizar la integración dentro del APEC.

Fuera del TPP están México y otros países como Rusia, Japón y China, especialmente reacia a la idea del libre comercio porque argumenta que las economías del APEC tienen ritmos y evoluciones muy distintas.

China está dispuesta a estudiar acuerdos comerciales multilaterales, pero también exige un equilibrio entre el TPP y otros convenios ya existentes como los que Pekín tiene con la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN) y los que está intentando cerrar con Japón y Corea del Sur.

Precisamente, estos dos últimos países están siendo tentados por EE.UU. para que se unan al TPP.

También son los dos países que visitó en septiembre pasado el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, que obtuvo el respaldo de Tokio y Seúl a la aspiración de Colombia de ingresar al APEC.

Colombia sigue pendiente de que se levante la moratoria del foro al ingreso de nuevos miembros, impuesta en 1997 y renovada en la cumbre celebrada en Australia diez años después.

La decisión de levantar esa moratoria se debe adoptar por consenso entre los 21 miembros del grupo, dividido entre los que sostienen que hay que dar prioridad a la integración de sus actuales socios y los que defienden la ampliación para aumentar los mercados.

Dentro de una activa campaña por allanar el camino hacia un futuro ingreso en el APEC, Colombia suscribió en abril pasado la llamada Alianza del Pacífico con México, Chile y Perú.

La alianza busca una integración competitiva entre esos cuatro países latinoamericanos con salida al Pacífico, así como facilitar el flujo de capitales, servicios, bienes y personas.

Ecuador, Panamá y Costa Rica también están llamando desde hace mucho tiempo a la puerta del APEC.

En el caso de Costa Rica, el presidente de México, Felipe Calderón, que asistirá a la cumbre de Hawai, ha ofrecido hacer gestiones para lograr la incorporación de ese país al foro.

Los 21 países miembros del APEC son Australia, Brunei, Canadá, Corea del Sur, Chile, China, EE.UU., Filipinas, Hong Kong, Indonesia, Japón, Nueva Zelanda, Malasia, México, Papúa Nueva Guinea, Perú, Singapur, Rusia Tailandia, Taiwán y Vietnam.

Entre todos ellos se mueve la mitad del comercio mundial y representan el 60 % del PIB mundial. Miriam Burgués