En el amplio vestíbulo del hotel MGM Grand, un grupo de vendedores ofrecía el miércoles un agua de Colonia que no sólo había sido aprobada por Manny Pacquiao, sino que llevaba su nombre.

A cambio de 50 dólares, podía obtenerse una botellita de "Scent of a Champion" (Esencia de un campeón), el proyecto comercial más reciente de Pacquiao.

Dentro del Teatro Hollywood de este centro vacacional, se vendía algo más, la oportunidad de contratar la pelea entre Pacquiao y el mexicano Juan Manuel Márquez para verla el sábado por la televisión a cambio de una tarifa de 64,95 dólares.

Y todo ello ponía de manifiesto que ha vuelto la atención en torno del púgil más emocionante del mundo, quien se había concentrado en sus labores como legislador en Filipinas y no subía al cuadrilátero desde mayo, luego de doblegar a Shane Mosley por decisión en 12 asaltos.

Aunque no enfrenta esta vez a Floyd Mayweather Jr., como han esperado desde hace tiempo muchos aficionados al boxeo, sí se medirá al contrincante que más problemas le ha dado en los años recientes.

Ambos han peleado 24 asaltos entre sí durante su carrera, y ninguno ha tenido una ventaja clara. Hace siete años, en la primera contienda, Pacquiao rescató a duras penas un empate. En el 2008, durante la revancha, el filipino ganó por una decisión que no pudo ser más apretada.

Pero eso ocurrió antes de que Pacquiao estallara como fenómeno en la conciencia de los aficionados estadounidenses, al apuntarse triunfos sobre Oscar de la Hoya y otros boxeadores. También fue antes de que el filipino subiera de peso para pelear cómodamente como wélter, donde no sólo luce más corpulento sino también más fuerte.

Quizás ésos son los motivos por los cuales Pacquiao es favorito de los apostadores por 7-2 en la ciudad del juego. Sin embargo, habrá en el cuadrilátero dos púgiles con estilo ofensivo.

"Creo que Márquez me dará pelea constantemente", dijo Pacquiao. "Conocemos el estilo que tiene Márquez y es ése".

Márquez mostró eso en sus dos peleas anteriores contra Pacquiao, la primera en la división de los pluma (125 libras) y la segunda como superplumas (130 libras). Pero este combate se ha pactado en un límite de 144 libras (65,3 kilos, entre superligero y welter) y Márquez fue apabullado por Mayweather en la única pelea que el mexicano ha librado pesando más de 140 libras.

Para evitar que eso ocurra de nuevo, Márquez ha recurrido a un nuevo encargado de su acondicionamiento físico, quien ha tenido vínculos con el dopaje. El torso del retador de 38 años luce notablemente más grande, aunque eso no parece molestar a Pacquiao.

"Estoy muy sorprendido", dijo Freddie Roach, el entrenador del filipino. "Pensé que él llegaría con unas 135 libras y utilizaría su velocidad y contraataque contra Manny. Pero se movió en el sentido opuesto, buscando ser más corpulento".

Aunque Pacquiao es la atracción de la pelea, Márquez podría ser hoy la estrella de esta película, de haber ganado una o las dos primeras contiendas. El piensa que se impuso en ambas, y provocó el disgusto de Pacquiao hace unos meses, durante un acto para promover la pelea en Manila. En aquella ocasión, Márquez vistió una camiseta con un texto en el que afirmaba que le habían robado las peleas.

Con todo, el púgil capitalino tendrá una buena bolsa para este tercer capítulo: cinco millones de dólares garantizados, frente a los 22 millones que devengará Pacquiao.

"Esta vez será distinta", prometió Márquez. "Vamos a ser muy, muy inteligentes y a pelear con velocidad".