La madre de uno de los activistas más conocidos de Egipto inició una huelga de hambre para protestar por la detención de su hijo por parte de los gobernantes militares del país, dijo la familia el miércoles.

La protesta de Laila Soueif es parte del furor que causó la detención de su hijo, Alaa Abdel-Fattah, el 30 de octubre. Abdel-Fattah es uno de los blogueros y activistas más acérrimos en Egipto, así como un icono de la insurrección que condujo al derrocamiento del presidente Hosni Mubarak en febrero.

El ejército acusó a Abdel-Fattah de incitar a los hechos de violencia sectaria del 9 de octubre, cuando murieron 27 personas, la mayoría de ellos cristianos, en el hecho más grave desde la revuelta contra Mubarak. También fue acusado de agredir a soldados y dañar bienes militares.

La familia de Abdel-Fattah dijo que Soueif, de 55 años, comenzó el ayuno el domingo y que sólo toma agua y té, además de fumar cigarrillos.

"Me siento bien hasta ahora", dijo Soueif con tono alegre por teléfono. "Mi presión arterial es estable, pero voy a continuar con la huelga de hambre hasta que Alaa sea liberado", agregó la mujer a The Associated Press.

Mona Seif, la hermana de Abdel-Fattah, dijo que su madre no mostraba ningún signo de debilidad física.

Abdel-Fattah fue citado por fiscales militares el 30 de octubre. Se negó a responder preguntas sobre la violencia del 9 de octubre, alegando que fue el ejército el que estuvo involucrado en los enfrentamientos.

Los partidarios de Abdel-Fattah convocaron a una protesta el miércoles más tarde fuera de la prisión de El Cairo, donde se encuentra recluido. Rechazan las acusaciones en contra de Abdel-Fattah, diciendo que el ejército sólo trata de acallarlo porque es un crítico destacado y para tratar de desviar las denuncias de que los soldados estuvieron involucrados en la violencia.