Los fiduciarios de Penn State destituyeron el miércoles a Joe Patterno, entrenador del equipo de fútbol americano de esa universidad, y al presidente de la institución, Graham Spanier, en medio del escándalo creciente sobre la forma en que se manejaron las acusaciones de abuso sexual imputadas a un asistente.

El anuncio surgió por la noche, horas después de que Paterno había anunciado que tenía previsto retirarse al final de su 46ta temporada al frente del equipo de la universidad.

Las muestras de indignación tras el arresto del ex asistente de Patterno, Jerry Sandusky, acusado de violar a menores, orillaron finalmente a que la junta de la institución despidiera a Paterno aún antes de que concluyera la campaña.

Una de las preguntas principales en torno del caso es por qué Paterno y otros directivos de la institución educativa no acudieron a la policía en el 2002, luego que se les dijo que un egresado de la universidad, quien cumplía funciones de auxiliar para distintos departamentos de Penn State, vio a Sandusky agredir sexualmente a un niño en las duchas de la escuela.

Paterno reconoció que debió haber hecho más. Spanier ha dicho que no se le informó de los detalles del ataque.

Sandusky ha negado los cargos.

El coordinador defensivo Tom Bradley fungirá como entrenador interino, mientras que Rodney Erickson asumirá la rectoría de la institución en forma provisional.

Más temprano, Paterno había anunciado que se retiraría al final de la temporada, un final amargo a su larga carrera. La amargura se convirtió en ignominia horas después, cuando la universidad anunció el despido.

Paterno dijo el miércoles en un comunicado que está "absolutamente devastado" por lo sucedido en el caso de Sandusky, quien habría abusado de ocho menores de edad durante 15 años.

El entrenador indicó que la junta de directores de la universidad "no debe gastar un solo minuto discutiendo mi situación. Tienen asuntos mucho más importantes que atender".

"Esto es una tragedia", agregó. "Este es uno de las grandes pesares de mi vida. Con el beneficio del tiempo, me gustaría haber hecho más".

Paterno había sido duramente criticado desde que Sandusky fue acusado el fin de semana de abusar sexualmente de los ocho menores de edad entre 1994 y 2009. El director deportivo de la universidad, Tim Curley, y el vicepresidente Gary Schultz fueron acusados por no notificar a las autoridades después que un testigo denunció una agresión en 2002.

Aunque Paterno no ha sido acusado, es blanco de críticas por aparentemente no darle seguimiento a un informe sobre el incidente en 2002, en el que Sandusky presuntamente violó al niño de 10 años en las duchas de las instalaciones del equipo. Un testigo, Mike McQueary, ahora es el entrenador de receptores del equipo, pero entonces era un asistente.

McQueary le dijo a Paterno sobre el incidente al día siguiente, y el entrenador le avisó a Curley y Schultz, quienes a su vez notificaron al presidente de Penn State, Graham Spanier. Curley y Schultz fueron acusados de perjurio y de no reportar el incidente a las autoridades, como exige la ley estatal.

Ambos hombres, al igual que Paterno, testificaron que les dijeron que Sandusky se comportó de forma inapropiada en el caso de 2002, pero no con los detalles que McQueary le dio al jurado investigador.