El presidente del Senado estatal de Arizona, el republicano Russell Pearce, se ganó el elogio de los conservadores al promover una ley contra la inmigración ilegal en 2010, pero hoy enfrenta una elección especial convocada para su posible destitución.

El grupo Ciudadanos por una mejor Arizona, afín al Partido Demócrata, argumenta que la obsesión de Pearce con la inmigración ilegal le ha hecho olvidar las urgencias económicas y educativas del estado, cuya imagen se ha visto dañada por la ley estatal SB1070, que criminaliza a los indocumentados.

Pearce, republicano por un suburbio de Phoenix, intenta retener su escaño frente al también republicano Jerry Lewis, tras un esfuerzo iniciado hace un año en busca de su destitución.

Se trata de la primera decisión de este tipo contra un legislador estatal en Arizona.

Sus detractores, liderados por Ciudadanos por una mejor Arizona, comenzaron a propagar peticiones en contra de Pearce en enero pasado, poco después de que este asumiera la presidencia del senado estatal.

En julio pasado, las autoridades electorales del condado certificaron más de 10.000 del total de firmas recolectadas y el grupo sólo necesitaba un mínimo de 7.756 para que la destitución de Pearce se sometiera a voto hoy.

Pearce es autor de la polémica ley SB1070, aprobada el año pasado y que criminaliza la presencia ilegal en Arizona, si bien un tribunal federal mantiene bloqueado sus cláusulas más controvertidas.

La contienda entre Pearce y Lewis, un ejecutivo escolar, se mantiene reñida. Una encuesta de la semana pasada indicó que Pearce y Lewis se mantienen en un virtual empate, y un 11 % del electorado se manifiesta indeciso.

Pearce cuenta con el respaldo de la gobernadora republicana Jan Brewer y decenas de líderes republicanos estatales.