Un tribunal militar de EE.UU. celebró hoy en la base de Guantánamo, durante más de cuatro horas, la audiencia de instrucción de cargos contra el saudí Abdl al-Rahim al-Nashiri, supuesto terrorista de Al Qaeda a quien se atribuye el ataque contra el destructor Cole en el año 2000.

Se trata de la primera audiencia desde que el presidente Barack Obama restableció las "comisiones militares" y el primer juicio en donde el acusado encara la ejecución, si es condenado.

Los abogados que defienden al supuesto terrorista cuestionaron hoy su procesamiento ante el tribunal militar y criticaron algunos de los métodos de la fiscalía en el caso.

El juez, coronel de Ejército James Pohl, puso cuidado en asegurar que el sospechoso, un saudí de 46 años de edad capturado en 2002 por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en los Emiratos Árabes Unidos, entiende los procedimientos y se encuentra cómodo con sus abogados.

Al Nashiri, con el pelo corto, bien afeitado y aspecto saludable, sonrió cuando Pohl le preguntó qué idioma hablaba y si necesitaba intérprete, y confirmó al juez que asistía a la audiencia con el uniforme de prisionero, y no con ropas civiles, por su decisión.

Asimismo, Al Nashiri compareció sin cadenas o grilletes y sus abogados confirmaron al magistrado castrense que no habrá disturbios en el funcionamiento del tribunal.

La fiscalía instruyó a Al Nashiri, entre otros, de los cargos de "traición y perfidia", "homicidio en violación de las leyes de guerra", "actos terroristas" y "conspiración para la comisión de actos terroristas".

Según Estados Unidos, Al Nashiri planificó el ataque, en 2000, contra el destructor estadounidense "Cole" en el puerto de Aden que causó la muerte de 17 marinos y heridas a 35 más.

Los cargos de "conspiración" se refieren, según el Gobierno, a la colaboración de Al Nashiri entre 1996 y 2002 con el entonces jefe de Al Qaeda, Osama bin Laden, y su sucesor Ayman Al Zawahiri.

El abogado militar y defensor de Al Nashiri, teniente comandante de la Marina Stephen Reyes, se anotó una victoria en la audiencia de hoy cuando cuestionó, enérgicamente, la interceptación de la correspondencia entre el acusado y sus abogados por parte de las autoridades militares en la base naval de Guantánamo (Cuba).

Reyes dijo que desde que empezó a trabajar en este caso en 2008 los carceleros siempre respetaron la correspondencia entre cliente y abogados, pero empezaron a revisarla después de que el Gobierno, en septiembre pasado, refirió el caso a la fiscalía para la instrucción de cargos.

El juez Pohl interpeló con mucho detalle a los fiscales y falló en favor de la defensa, restaurando la confidencialidad de la correspondencia entre los abogados y Al Nashiri.

El principal defensor y experto en pena de muerte, Richard Kammen, cuestionó todo el sistema de tribunales militares para los supuestos terroristas que, en su opinión, "no existen para juzgar, sino para condenar y ejecutar".

Kammen pidió al juez Pohl que haga explícita y oficial la versión que han mencionado numerosos funcionarios del Gobierno y según la cual, aún cuando el tribunal absuelva a Al Nashiri, Estados Unidos jamás lo dejará en libertad.

El defensor, asimismo, preguntó a Pohl si considerará como circunstancias atenuantes las prolongadas torturas a que supuestamente fue sometido Al Nashiri en prisiones clandestinas de la CIA, y el hecho de que los entonces funcionarios de alto rango en el Gobierno de EE.UU. que autorizaron los abusos, y los médicos y agentes que los aplicaron, no serán juzgados ni castigados.

La fiscalía solicitó que el juicio se inicie el 2 de febrero de 2012, es decir dentro del plazo de los 120 días que estipulan las normas de procedimiento de los tribunales militares.

La defensa, que argumenta que hasta ahora no ha recibido información alguna sobre las pruebas contra Al Nashiri y por lo tanto no ha podido prepararse de la forma adecuada, solicitó que se postergue el juicio hasta dentro de un año.

El juez Pohl, en otra pequeña victoria para los defensores, indicó que en enero comunicará su decisión sobre la fecha del juicio.

Al término de la audiencia, Pohl se dirigió nuevamente a Al Nashiri y le explicó que tiene derecho a asistir a todas las audiencias en el procesamiento, pero le advirtió de que las audiencias se llevarán a cabo aún si el acusado se niega a asistir.

"Sí, entiendo", respondió sonriente Al Nashiri cuando escuchó la traducción. "Pero yo tengo intención de asistir a todas las audiencias", dijo.