El gobierno de Estados Unidos ya no podrá definir de manera unilateral su cooperación a Bolivia sino que tendrá que hacerlo de "Estado a Estado" tras un reciente acuerdo que normaliza las relaciones diplomáticas, dijo el canciller David Choquehuanca.

La expulsión del embajador estadounidense Philip Goldberg en 2008 por supuesta injerencia en asuntos internos y la salida de la agencia antidrogas DEA ese año tensó las relaciones entre los dos países y abrió una negociación de tres años que concluyó el lunes con la firma de un "acuerdo marco" que define las relaciones bilaterales con base en el "respeto mutuo".

Los planes de cooperación, las zonas geográficas y las instituciones ejecutoras serán definidos por los Estados y ya no de forma unilateral como lo venía haciendo Estados Unidos, dijo Coquehuanca el miércoles en rueda de prensa al explicar los alcances del convenio.

Agregó que "las relaciones con Estados Unidos nunca han sido fáciles, esperamos ahora construir una relación positiva".

Estados Unidos redujo sustancialmente su ayuda tras la llegada de Evo Morales al gobierno de 45 millones de dólares en 2005 a 28,7 millones en 2010, gran parte de ella destinada a la lucha antidrogas.

Pero buena parte de esa ayuda era canalizada directamente a grupos sociales y regiones. Morales llegó a decir que Washington utilizó su ayuda para potenciar a sus opositores a través de la agencia internacional para el desarrollo USAID. El Departamento de Estado y la embajada estadounidense rechazaron esas acusaciones y reclamaron pruebas al gobierno.

Una comisión mixta se reunirá en el futuro para evaluar y definir los planes de cooperación y de comercio. Otra comisión ordenará bases de la futura cooperación antidrogas pero no regresará la DEA, precisó Choquehuanca.

Los dos gobiernos acordaron reponer a sus embajadores aunque no hay plazo para hacerlo. Tampoco está definido si Washington repondrá unas preferencias arancelarias que retiró a Bolivia a fines de 2008.

Incluso una comisión abordará el caso de 30 misiles chinos supuestamente obsoletos que fueron desactivados por militares bolivianos con la participación de Washington poco antes de que Morales llegara al gobierno, explicó el canciller.