La inflación de China bajó el octubre, lo que le da a Beijing espacio para estimular a la segunda economía del mundo frente al débil crecimiento estadounidense y europeo, informó el miércoles el gobierno.

Los precios al consumidor se redujeron a 5,5% respecto del 6,1% de septiembre gracias a que se redujo el costo de los alimentos.

Una menor inflación le da a los líderes chinos flexibilidad para revertir el aumento en las tasas de interés y otros frenos impuestos para enfriar la economía que creció 9,1% en el más reciente trimestre.

Estos controles afectaron a los empresarios y alimentaron los temores de que la economía podría estarse deteniendo bruscamente en un momento en que las esperanzas están puestas en China para apuntalar el crecimiento global.

"El año pasado tenían un solo objetivo: controlar la inflación. Pero ahora que la inflación se está debilitando, van a enfocarse en el crecimiento económico", dijo el analista de Capital Economics, Qinwei Wang.

La inflación es políticamente peligrosa para el gobernante Partido Comunista, ya que erosiona las ganancias económicas que sustentan su pretensión de poder.

Así como el aumento en las tasas y las restricciones a la inversión han comenzado a ganar impulso, China enfrenta la doble amenaza de una caída en la demanda en los mercados de Estados Unidos y Europa, que son claves para sus exportaciones, y un enfriamiento en el mercado inmobiliario, un motor importante de crecimiento.

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El periodista de The Associated Press Christopher Bodeen colaboró con este reporte.