Mientras lo contradicen quienes fueran sus principales ejecutivos y lo cuestionan los ex abogados de su compañía, James Murdoch regresa el jueves a Gran Bretaña para una segunda comparecencia en el Parlamento para que responda por el escándalo de espionaje telefónico que sacudió al imperio de medios de comunicación de su padre.

A pesar de que el alto ejecutivo de News Corp. ha insistido en que no sabía nada de la intercepción de llamadas, cuya exposición ha sido calificado como "el Watergate británico", cada vez más pruebas indican lo contrario.

Un observador que sigue el escándalo de espionaje dijo que Murdoch probablemente tenga que hacer algún tipo de concesión.

"Lo que creo que sucederá es que James admitirá que se cometieron errores y que probablemente incluso se disculpe ante la comisión", dijo Pablo Connew, un comentarista de los medios de comunicación y ex editor de un diario sensacionalista.

Murdoch, agregó, podría reconocer que "no fue tan proactivo como debió haber sido", aunque advirtió que había un límite de hasta qué punto iría su "mea culpa".

"Lo que creo que no hará — y no puede darse el lujo de hacer — será aceptar que engañó deliberadamente al Parlamento", dijo Connew.

James Murdoch, quien encabeza la división internacional de News Corp., ha insistido reiteradamente en que nunca se enteró de la práctica de espionaje telefónico en el que fuera el tabloide más poderoso de su empresa.

Las revelaciones de que los periodistas interceptaban rutinariamente el correo de voz de personalidades públicas — desde celebridades, políticos y policías hasta víctimas de delitos — sacudieron a toda la clase política británica, obligaron el cierre del diario News of the World y frustró un intento de su casa matriz por controlar totalmente la empresa de difusión por satélite BSkyB, a cambio de una cantidad multimillonaria.

El padre de James Murdoch — el magnate Rupert Murdoch — cerró en julio el periódico de 168 años de antigüedad, tras revelarse que los reporteros del tabloide intervinieron teléfonos celulares y escucharon mensajes del buzón de voz de una adolescente desaparecida que luego fue encontrada muerta.

Eso desató una tormenta de críticas públicas que sacudió al imperio mediático de Murdoch y puso a temblar a los políticos, la policía y los medios británicos.

Varios altos ejecutivos de News Corp., propiedad de Murdoch, han renunciado luego del escándalo, incluida la ex directora de News of the World, Rebekah Brooks, y el ex editor del Wall Street Journal, Les Hinton.

Más de una decena de periodistas, muchos de ellos ex empleados de News of the World, han sido arrestados e interrogados sobre el espionaje telefónico, aunque ninguno ha sido acusado formalmente. Decenas de personas — desde celebridades y políticos hasta las familias de las víctimas de crímenes — están demandando a News Corp.