Joe Arpaio, el jefe policial del condado de Maricopa, hace que los reos utilicen ropa interior rosada, vivan en tiendas de campaña durante los calurosos veranos de Arizona y coman salchichas verdes.

El Departamento de Justicia lo investiga por posibles violaciones a los derechos humanos en sus redadas en busca de inmigrantes que carecen de autorización para vivir en el país, su oficina ha sido acusada de fabricar cargos contra rivales políticos y él le ha encargado a su brigada especializada en casos sin resolver que investigue las acusaciones de que el acta de nacimiento del presidente Barack Obama es falsificada.

Aunque la mayoría de los políticos intentarían alejarse de cualquier jefe policial con esos antecedentes, algunos de los principales candidatos republicanos están haciendo fila para entrevistarse con el hombre que ha sido descrito como el jefe policial más estricto, más demente o más intolerante en Estados Unidos.

A Arpaio, de 79 años, le encanta estar bajo los reflectores. Y a medida que la retórica contra los inmigrantes sin papeles en las primarias republicanas cobra fuerza, él se ha regodeado en su fama y ha invitado a reporteros de todo el mundo a que visiten su amplia oficina atestada de fotografías y trofeos dedicados a él mismo y a sus estrictas políticas.

"¿Vieron esto?", preguntó varias veces durante una visita reciente a su despacho, mostrando una foto de él junto al aspirante republicano Herman Cain.

"Es un buen tipo. Más o menos como yo. Dice las cosas como son", agregó.

"¿Cuándo va a ser publicada su historia?", preguntó repetidas veces a los reporteros, y luego insistió en que no tiene un ego inflado. "Soy una persona a la que le gusta la privacidad. ... Esta gente... estos canales de televisión de todo el mundo... vienen a mí. Quieren hablar conmigo".

Además de Cain, Arpaio se reunió el mes pasado con la aspirante republicana Michele Bachmann y dice que recientemente conversó por teléfono con Rick Perry y con Mitt Romney. En las primarias republicanas del 2008 respaldó a Romney por encima de John McCain, senador por Arizona, pero eso no significa que esta vez respaldará automáticamente a Romney.

"Se le olvidó invitarme a su evento para recaudar fondos", hizo notar Arpaio con un dejo de resentimiento.

Así, ¿los cuatro buscan su respaldo?

"Bueno, estoy bastante seguro que Perry y Romney y Michele, sí", dijo el jefe policial. "Herman, no de inmediato. No tuve mucho tiempo de hablar con él. Llegó tarde".

Mark Miner, portavoz de Perry, confirmó la reunión Arpaio-Perry. Este ha recibido críticas de sus rivales republicanos por lo que consideran su posición moderada en torno a la inmigración ilegal, la cual incluye permitir cuotas reducidas a algunos alumnos en las universidades estatales y un procedimiento para que los estudiantes de las escuelas secundarias que carezcan de autorización para vivir en el país obtengan la ciudadanía.

Un portavoz de Arpaio, Jeff Sprong, dijo que Perry volvió a ponerse en contacto con el jefe policial la semana pasada.

Los voceros de las campañas de Romney y de Bachmann no respondieron a las llamadas telefónicas y los correos electrónicos en los que se les solicitaron entrevistas sobre por qué los candidatos están interesados en dialogar con Arpaio. Sin embargo, un vocero de Cain, J.D. Gordon, consideró que las visitas y los telefonemas equivalen a misiones para informarse sobre los hechos.

"Todos los candidatos intentan ponerse al tanto lo más posible sobre lo que ocurre en la frontera", señaló. "Todas las campañas están contactando a una amplia variedad de expertos en torno a diversos problemas. Desde luego, el problema fronterizo es uno de los que estarán en el centro de las elecciones del 2012, y por lo tanto los candidatos intentan obtener la mayor cantidad posible de opiniones al respecto".

Dan Schnur, ex estratega republicano que ahora da clases en la Universidad del Sur de California, considera a Arpaio "una representación humana precisa de la importancia del debate en torno a la inmigración ilegal".

"Ya hemos visto lo volátil que se ha vuelto el asunto en las primarias republicanas, de forma que los candidatos que pudieran ser vulnerables en este debate (por su posición moderada ante los inmigrantes sin papeles) verían (sus vínculos con) Arpaio como una protección contra las críticas. Pero ese mismo debate tiene tintes muy distintos en las elecciones generales, así que el tener su respaldo conlleva tanto riesgos como beneficios", afirmó.

Y al menos un grupo republicano integrado por hispanos, Somos Republicans, advierte que también trabajará con mucha agresividad entre los integrantes de base del partido durante las primarias con el fin de promover sólo a candidatos que tengan una posición amistosa hacia los inmigrantes que están en el país sin autorización.

"Con relación a que Perry consultara a Arpaio, nos opusimos", dijo Dee Dee Blase, ex presidente de Somos Republicans. "Le enviamos un firme mensaje de que eso (el contacto con Arpaio) es inaceptable. Así, esperamos que Perry lo capte y no vuelva a hacerlo".

Pero para los candidatos al Congreso federal y a las legislaturas de los estados en todo el país, el contar con el respaldo de Arpaio se ha convertido casi en una marca, un sello de aprobación a las políticas estrictas encaminadas a detener la inmigración de personas sin permiso para vivir en el país.

"No conozco a nadie que tenga el perfil que tiene el jefe policial Joe", dijo Russell Pearce, presidente del Senado de Arizona y arquitecto de la dura ley estatal contra la inmigración ilegal, en una entrevista el año pasado.

De hecho, Arpaio está a favor — y practica — algunas de las políticas más estrictas en el país para controlar la inmigración de extranjeros que no tienen permiso de ingreso.

El jefe policial, agente retirado de la agencia antinarcóticos estadounidense que trabajó en Medio Oriente, México y Texas antes de jubilarse en Arizona, dice que enviaría tropas a México para detener a los inmigrantes sin papeles antes de que lleguen a la frontera. Y los que logren cruzar deberían enfrentar cargos por delitos graves, como ocurre cuando los capturan sus hombres en territorio bajo su jurisdicción.

Aunque el nombre de Arpaio se ha convertido en un sinónimo de las leyes radicales para controlar la inmigración ilegal, se ganó fama de ser duro con los delincuentes cuando asumió el puesto por primera vez en 1993 y erigió un complejo de tiendas de campaña para albergar ahí a los reos de las cárceles. Es el epítome de pasarla mal en serio, con temperaturas que en ocasiones alcanzaban los 62 grados centígrados (145 Fahrenheit). También reinstauró la antigua práctica de encadenar a los presos unos con otros.

Aparentemente Arpaio sólo muestra una faceta menos dura cuando habla de animales. Hace poco se presentó como cantante en un evento de recaudación de fondos para una asociación de ayuda humanitaria, y alardea que el albergue de animales del condado utiliza ahora algunas de las viejas celdas de éste, más cómodas.

Aunque desde hace tiempo los políticos de todo el país opuestos a la inmigración ilegal han buscado el respaldo de Arpaio, dice que el interés en él aumentó de nuevo después de que Obama anunció un plan para detener la deportación de unos 300.000 inmigrantes que carecen de autorización para vivir en Estados Unidos.

Eso puso de nuevo el debate sobre la inmigración ilegal en los primeros planos de las campañas por la presidencia, señaló.

"Nadie está diciendo nada (al respecto)", señaló Arpaio. "Pero me alegra que (el debate sobre la inmigración ilegal) esté de nuevo sobre la mesa. Me alegra que hablen de él. La gente se interesará en él, en lugar de sólo en la economía. Así que voy a seguir estimulando eso y pueden seguir viniendo acá abajo a visitarme, algo que me desconcierta. ¿Por qué querrían visitarme?"

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Los corresponsales de The Associated Press Jacques Billeaud en Phoenix y Steve Peoples en Nueva Hampshire contribuyeron con este despacho.

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Jeri Clausing puede ser contactado en Twitter en http://twitter.com/jericlausing