La empresa Olympus admitió el martes haber usado una serie de adquisiciones para ocultar fuertes pérdidas, con lo que contradice el previo desmentido de procedimientos errados mientras uno de los mayores fraudes de contabilidad en la historia de Japón sacude la imagen corporativa del país.

Olympus, con sede en Tokio, fabricante de cámaras y equipo médico, ha sido golpeada por el escándalo de un pago de 687 millones de dólares por asesoría financiera y gastos de adquisición de empresas con poca o nula relevancia para sus principales negocios.

Tsuyoshi Kikukawa, presidente de Olympus, renunció abruptamente el mes pasado en un intento por calmar el enojo de sus accionistas.

La compañía dio un giro total el martes al emitir un comunicado en el que informa que luego de designar a un panel independiente halló que el pago y las adquisiciones fueron utilizados para cubrir pérdidas de inversiones que van desde la década de 1990. Las acciones de Olympus se desplomaron 29% en Tokio.

Asimismo despidió a su vicepresidente ejecutivo Hisashi Mori y reveló que Mori participó en el encubrimiento. Un auditor también presentó su renuncia, indicó Olympus.

"Seguiremos cooperando plenamente con el panel y haremos lo más que se pueda por llegar al fondo de este asunto", se informó en el comunicado.

Grupos empresariales y analistas han dicho que el escándalo refleja las debilidades de la dirección de empresas en Japón, entre ellos el hecho de que existen demasiado pocos directores independientes en consejos directivos de la compañía.

Shuichi Takayama, quien asumió el cargo de presidente de Olympus a finales del mes pasado, culpó a la pasada directiva de la compañía de no registrar las pérdidas. la empresa considera presentar acciones legales en su contra.

___

La periodista de The Associated Press Mari Yamaguchi contribuyó con este despacho.