Cuatro años después de haber tenido la última noticia sobre su hijo que intentaba llegar a Estados Unidos, María Maximina Girón dejó su comunidad en el sur de Honduras para adentrarse en México en busca de alguna pista sobre el paradero de Luis Alisio Quiroz.

Nueve días después de haber ingresado a México, Girón ya recibió un dato que le da esperanza de volver a saber de Luis Alisio, quien salió de Honduras el 6 de agosto de 2007: un muchacho en el estado sureño mexicano de Chiapas le aseguró que unas semanas antes había visto a un joven que bien podría ser él.

Y aunque la búsqueda es difícil, no está sola la mujer de 48 años que lleva una fotografía de Luis Alisio colgada al pecho. Es parte de una caravana de 33 madres de Honduras, El Salvador y Nicaragua que buscan a sus seres queridos, quien algún día cruzaron México para intentar llegar a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de vida.

Tras visitar algunos de los estados más peligrosos en la ruta de migración, como el estado de Tamaulipas donde en agosto de 2010 fueron masacrados 72 migrantes por presuntos narcotraficantes, las madres centroamericanas llegaron a la capital mexicana en el último tramo de su recorrido.

Las madres centroamericanas realizan desde el 2000 recorridos anuales por México para buscar información sobre sus hijos desaparecidos en algún punto de la geografía mexicana. Desde el 2006 son acompañadas por la organización Movimiento Migrante Mesoamericano.

Marta Sánchez, representante del Movimiento Migrante Mesoamericano, dijo a la AP que hasta el momento una de las madres recibió información recibió información en un albergue en las afueras de la ciudad de México de que habrían visto a su hijo sólo unos días atrás.

Aunque sólo sean algunas pistas, para los integrantes de la caravana eso es suficiente para mantener la esperanza.

Los familiares han dicho al Movimiento Migrante Mesoamericano que han encontrado a 57 personas en la última década.

Una de las mujeres es Girón, madre de Luis Alisio, quien salió rumbo a Estados Unidos a los 20 años para intentar ayudar a la familia, originaria de una comunidad de Nacaome Valle, en el sur de Honduras.

"El iba para ayudarnos a nosotros, porque somos muy pobres", dijo Girón a la AP.

Siete días después de haber salido de Honduras, el 13 de agosto de 2007, Luis Alisio se comunicó con una de sus tías en Estados Unidos. Le dijo que estaba en Nuevo Laredo, en la frontera norte mexicana. Fue el último contacto que alguien de la familia tuvo con él.

"He sentido que nos ha ido bien. Yo he hallado pistas", comentó Girón en referencia al dicho de que un muchacho en Chiapas había visto a alguien parecido a su hijo.

Además, dijo que hace aproximadamente un mes un amigo de su esposo que vive en Estados Unidos le aseguró que lo vio en un noticiario declarando que lo habían detenido y golpeado, aunque el hombre dijo que no se ubicó el lugar desde donde entrevistaron al joven.

"Pienso que él está vivo", dijo la madre.

Miles de migrantes, en particular de América Central, cruzan cada año por territorio mexicano para intentar alcanzar Estados Unidos, aunque el oficial Instituto Nacional de Migración de México ha señalado que el flujo cayó un 70%, al pasar de 433.000 retenidos en el año 2005 a 140.000 en 2010.

Algunos expertos han rebatido la afirmación y han dicho que la caída en las detenciones es diferente al flujo.

México ha emprendido en los últimos años modificaciones legales como la despenalización de la migración sin documentos y la obligatoriedad de respetar sus derechos humanos, sin embargo el propio gobierno admite que los migrantes enfrentan riesgos como la trata, extorsión y el secuestro debido a una mayor intervención de grupos del crimen organizado en el fenómeno migratorio.

Entre los pocos datos disponibles, la Comisión Nacional de Derechos Humanos documentó hace unos meses que al menos 11.333 migrantes habían sido secuestrados entre abril y septiembre de 2010, casi la mitad de los cuales fueron hondureños.