La oficina de derechos humanos de la ONU elevó el martes a 3.500 el número de muertos en los ocho meses que lleva la rebelión en Siria. Por su parte, activistas en ese país reportaron que las fuerzas sirias mataron a dos personas en una ciudad central rebelde donde los militares se esfuerzan por consolidar su control.

La cifra suministrada por la ONU incluye decenas de muertos desde que Siria aceptó un plan de paz de la Liga Arabe la semana pasada y durante una celebración musulmana el domingo.

Después que estalló la rebelión contra el presidente Bashar Assad a mediados de marzo, inspirada por las revueltas en Túnez y Egipto, el gobierno prácticamente ha prohibido a los periodistas extranjeros y ha impedido el periodismo independiente, pero vídeos de aficionados cargados en línea y detalles recopilados por los activistas han salido a la luz.

Ravina Shamdasani, una portavoz del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos, dijo a la prensa en Ginebra que "se informó que más de 60 personas han muerto a manos de las fuerzas de seguridad sirias desde que Siria firmó el plan de paz" patrocinado por la Liga Arabe. Agregó que la nueva cifra incluye 19 muertos el domingo durante la celebración musulmana de Eid al-Adha, también conocida como el Festival del Sacrificio.

Mientras tanto, el activista sirio Salim al-Homsi, residente en la ciudad de Homs, dijo que un hombre y una mujer fueron muertos por las fuerzas de seguridad el martes por la mañana en el vecindario de Baba Amr.

La violencia en Homs se ha intensificado con la presencia de desertores del ejército que resisten una ofensiva del gobierno.

Al-Homsi dijo que los soldados controlan buena parte del distrito después que los desertores se retiraron. Durante una semana se cortó el suministro eléctrico, la provisión de agua y las comunicaciones telefónicas en Baba Amr.

"Creen que pueden controlar Baba Amr como han hecho en otras áreas, pero están equivocados; no les tememos", dijo a la Associated Press por teléfono. "Seguiremos protestando".