Pakistán forma parte de la ecuación por resolver en Afganistán, donde la solución militar se revela imposible y la única vía para lograr la paz es la reconciliación con el movimiento talibán, cuya cúpula se encuentra en el vecino país.

Esta puede ser la síntesis de las respuestas del portavoz de la OTAN en Afganistán, Carsten Jacobson, a un cuestionario de Efe, en las que el general alemán se mostró partidario de combinar la presión militar con las tentativas de acercamiento para el diálogo.

Y en las que no descartó operaciones en suelo paquistaní siempre que sean de auto-defensa y se notifiquen al Gobierno de Islamabad.

Pregunta- ¿Cuál es la fuerza armada del movimiento talibán diez años después de la caída de su régimen?.

Respuesta- El movimiento talibán es aún un enemigo respetable, pese a haber sufrido pérdidas severas. El entrenamiento de las fuerzas de seguridad afganas ha permitido que haya perdido terreno. Y le ha llevado a un cambio de táctica. Sus principales acciones se centran ahora en el estallido de artefactos y en los asesinatos de miembros de la administración afgana.

P- ¿Es posible derrotar militarmente al movimiento talibán antes de la prevista retirada total de las tropas internacionales en 2014?

R- Luchamos contra una insurgencia, y contra una insurgencia es imposible una victoria militar completa. La misión de la comunidad internacional es reducir su capacidad militar. Son los propios afganos quienes tienen que ponerle fin, en el plano militar y a través de la reconciliación.

P- ¿Estarán preparadas las fuerzas afganas para garantizar la seguridad en todo el país en 2014?

R- Vamos bien en el cumplimiento del calendario. Estamos cambiando la cantidad por la calidad.

P- ¿Cuáles son las perspectivas del proceso de reconciliación afgana desde el punto de vista militar?

R- La reconciliación nacional será la única manera de acabar con este conflicto. Los afganos están hartos de la guerra y el afgano normal no quiere que el movimiento talibán recupere el poder. La insurgencia solo está teniendo éxito en matar cada vez más afganos, y por eso estamos ganando apoyo entre la población. Otro signo es la reintegración. En los últimos meses se han reintegrado 2.497 antiguos combatientes y nadie se pasa al lado perdedor, con la perspectiva de 2014.

P- ¿Debe la OTAN llevar a cabo operaciones militares en Pakistán para garantizar el proceso de paz afgano?

R- El mandato de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, nombre del contingente de la OTAN en Afganistán) acaba en la frontera y excepto en casos de auto-defensa, cuando las tropas son atacadas desde Pakistán, la acción de la ISAF se circunscribe al territorio afgano. Las autoridades paquistaníes tienen que ocuparse, por su propio interés, de los grupos de insurgentes que se refugian en su suelo. Se trata de un asunto que es objeto de intensos esfuerzos diplomáticos en la actualidad.

P- ¿Hay prevista alguna operación militar masiva en suelo paquistaní?

R- No voy a revelar detalles sobre el plano operacional. La ISAF va a continuar persiguiendo sin pausa a todos los grupos de la insurgencia y no va a descansar en ese empeño en las próximas semanas y meses. Vamos a seguir impidiendo a los insurgentes libertad de movimientos y su capacidad de organizar ataques.

P- ¿Es necesario negociar con el movimiento talibán, con el Gobierno paquistaní, o con ambos a la vez?.

R- Combatir y dialogar al mismo tiempo no es contradictorio. Esta es la opinión de los países de la Coalición y la posición de las autoridades afganas va en el mismo sentido. Pakistán forma parte de la ecuación y la existencia de santuarios (insurgentes) en Pakistán es algo de lo que hay que tratar con las autoridades paquistaníes. Es un mensaje que se ha hecho llegar al Gobierno de Pakistán alto y claro en las ultimas semanas.

P- ¿Cuál es la fuerza real de la red Haqqani -cuya base principal se encuentra en Pakistán, integrada en el movimiento talibán y autora de los mayores ataques contra la ISAF registrados últimamente en Afganistán-, y cuál es la situación de sus líderes en el terreno?

R- Calculamos que la red Haqqani tiene unos 10.000 miembros, de los que 2.500 están en el lado afgano de la frontera. La red Haqqani tiene muchas caras. Es una organización criminal, un clan familiar y también un grupo insurgente. No hay duda de su relación durante años con el ISI (servicio secreto paquistaní). Sus refugios están principalmente en Pakistán, pero también en Afganistán.

P- ¿Hay algún indicio que permita afirmar que el líder del movimiento talibán, el mulá Omar, se encuentra en Quetta?

R- El liderazgo talibán, la conocida como 'shura' de Quetta, se encuentra en la ciudad de mismo nombre (en Pakistán, no lejos de la frontera afgana). El liderazgo talibán está fuera de Afganistán, lo que según nuestras informaciones de inteligencia causa creciente irritación entre los combatientes que operan dentro del país.

Alberto Masegosa