El procurador Eric Holder deploró el martes que el Departamento de Justicia enviara una carta engañosa al Congreso en la cual rechazó denuncias de que existían problemas graves en la operación sobre tráfico de armas con México llamada Rápido y Furioso.

En una audiencia de la comisión judicial del Senado, Holder dijo que la investigación era defectuosa en su concepto y ejecución, jamás debió haber ocurrido "y jamás debe volver a ocurrir".

Las declaraciones de Holder fueron una respuesta a la tesis del senador republicano Charles Grassley de que la operación fue "un rotundo fracaso" por parte de los agentes federales a la hora de hacer cumplir las leyes existentes sobre armamento.

Holder dijo que quería saber por qué y cómo las armas que deberían haber estado sometidas a estricta vigilancia terminaron en manos de los carteles de la droga mexicanos.

Grassley preguntó a quién piensa "responsabilizar" el secretario de Justicia por el tráfico de armas descubierto.

En agosto, el Departamento de Justicia reemplazó a tres funcionarios que tuvieron un papel preponderante en la investigación del tráfico de armas: el director en funciones de ATF, el fiscal federal en Arizona y su predecesor que trabajó en la investigación del tráfico de armas. El inspector general del departamento sigue investigando el caso, a pedido de Holder.

Grassley mencionó una carta del departamento de Justicia y dirigida al senador en febrero según la cual los agentes federales hacer "todo lo posible" para interceptar armas adquiridas ilegalmente y evitar su envío a México.

Holder dijo que la carta se basaba en información incorrecta y añadió, "lo lamento". El secretario de Justicia indicó que la información incorrecta fue suministrada por la oficina de la fiscalía federal en Phoenix y la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en inglés).

Respecto al fracaso de Rápido y Furioso, Holder dijo que "desgraciadamente, sentiremos sus efectos durante años a medida que las armas perdidas en tránsito siguen apareciendo en lugares de delitos tanto aquí como en México".

Varios agentes de ATF declararon haber recibido órdenes de sus superiores de permitir que los compradores testaferros abandonaran la armería situada en la zona de Phoenix con fusiles automáticos AK-47 y otras armas al parecer enviadas a los carteles de la droga de México, en lugar de detener a los compradores y confiscar las armas en el lugar.

El objetivo era seguir la pista de las armas hasta que fueran a parara a manos de los líderes de la banda, que desde hace tiempo han burlado las gestiones de la justicia. Empero, ATF perdió el rastro de unas 1.400 de más de 2.000 armas envueltas en la operación y cuya adquisición atrajo las sospechas de los investigadores de Rápido y Furioso.

La investigación de Grassley sacó a la luz a principios de año los problemas de Rápido y Furioso. El senador republicano John Cornyn interrogará a Holder sobre si los agentes federales en Texas adoptaron la misma y polémica táctica utilizada en Arizona en la Operación Rápido y Furioso, llamada comúnmente "armas que andan".

Hace un mes, la AP informó además que varios centenares de armas acabaron en manos de narcotraficantes mexicanos mediante una operación iniciada en el 2006 bajo el nombre en clave Wide Receiver, dirigida por la oficina de ATF en Tucson, Arizona.