La agencia antidroga de Estados Unidos DEA no reanudará operaciones en Bolivia a pesar del acuerdo con el que ambos países normalizaron sus relaciones diplomáticas después de tres años de distanciamiento, pues el presidente Evo Morales consideró que atenta contra la soberanía.

A Bolivia "no volverá la DEA de Estados Unidos por una cuestión de dignidad y soberanía", dijo Morales a reporteros en una declaración conjunta en la casa de gobierno colombiana junto a sus colegas de Colombia, Ecuador y Perú.

"Personalmente soy víctima como la DEA de Estados Unidos, es decir uniformados armados norteamericanos comandaban a la policía, comandaban a las fuerzas armadas, que reprimía, nos reprimía en Bolivia. Eso ha terminado", agregó Morales al recordar sus tiempos como dirigente cocalero en Bolivia, antes de ganar en 2005 la primera magistratura.

A finales de 2008 Morales expulsó al embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, al que tildó de "conspirador" contra su gobierno con los opositores, y a la DEA por sospechas de espionaje. El acuerdo firmado el lunes en Washington prevé el intercambio de embajadores para regularizar los vínculos, aunque no señala plazos.

"En el pasado hemos soportado cierta conspiración de un ex embajador de Estados Unidos y tuvimos que suspender su trabajo diplomático...(ahora) por primera vez desde la fundación de Bolivia, Estados Unidos respeta las normas bolivianas", dijo Morales al ser consultado sobre el tema de la reanudación de relaciones con Washington.

"A partir de este momento vendrá otro tiempo, otro trabajo con los nuevos embajadores que oportunamente se designará", añadió.

Dijo que negociar el nuevo acuerdo marco con Estados Unidos demoró tres años y fue obra de su canciller David Choquehuanca. Indicó que decidió la expulsión en 2008 del embajador estadounidense por "conspirador".

El convenio firmado por el vicecanciller boliviano Juan Carlos Alurralde y la subsecretaria de Estado para la Democracia y Asuntos Globales de Estados Unidos, María Otero, señala que "los dos gobiernos promoverán relaciones sobre la base del respeto mutuo".

Poco antes en La Paz, el vicepresidente Alvaro García se había pronunciado también respecto a que el nuevo acercamiento con Estados Unidos no implicaba que la DEA regresara y calificó la agencia como "un mecanismo de chantaje político que (Washington) usaba según sus conveniencias".

El vicemandatario señaló que en Bolivia "estamos mejorando nuestra lucha contra las drogas y allí donde haya debilidades las corregiremos con ayuda de mecanismos del continente" como Unasur.

Diversos informes aseguran que el narcotráfico aumentó en los últimos años en este país que es tercer productor de coca y cocaína después de Colombia y Perú.

No se explicó si Estados Unidos repondrá unas preferencias arancelarias que Washington retiró a Bolivia desde la expulsión de su embajador en La Paz. García dijo que a pesar de la suspensión de esas ventajas, el comercio con ese país "se ha mantenido" y puede mejorar.

García recordó que Goldberg fue expulsado por "inmiscuirse groseramente" en asuntos internos al "propiciar un (intento) golpe de estado" en 2008 en confabulación con opositores de Morales. El diplomático estadounidense rechazó en su momento esas acusaciones.