La guerrilla colombiana del ELN consideró un "triunfo efímero" de los "guerreristas" la muerte hace cuatro días de "Alfonso Cano", jefe máximo de los rebeldes de las FARC.

"Comunicamos a los revolucionarios y pueblos de Colombia y el mundo, nuestro dolor hecho fortaleza y convicción revolucionaria, por la perdida que sufre la insurgencia colombiana", expresó el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en un comunicado público difundido hoy por Internet.

El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) murió en un "desigual combate", según la nota del ELN, fechada el día 7 en las "montañas de Colombia" y suscrita por el Comando Central (Coce) del ELN.

"Nada extraño es caer en combate o que nuestra presencia física se acabe en el camino, en las más diversas circunstancias", agregó el mando del ELN, que comparte con las FARC una lucha armada que ambos grupos iniciaron en 1964, con poco tiempo de diferencia.

La eventualidad de la desaparición "la asumimos con entereza y nada detendrá nuestra lucha por los ideales de la paz, el bienestar, la felicidad de nuestro pueblo y la soberanía de la nación", prosiguió el ELN.

La organización sostuvo que la insurgencia hace "parte del pueblo levantado en armas que enfrenta la más siniestra maquinaria de guerra y de terror de la oligarquía colombiana".

"Ni el pueblo ni los revolucionarios nos dejamos engañar de los mensajes confucionistas de los exponentes de la clase dominante, ni amedrentar de las amenazas de los guerreristas que ayer como hoy se jactan de efímeros triunfos", señaló posteriormente.

"Alfonso Cano", alias de Guillermo León Sáenz, murió el pasado viernes, 4 de noviembre, por la noche en una zona montañosa del departamento suroccidental del Cauca.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, reiteró el pasado sábado que "éste es el golpe más importante contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Muchos analistas han dicho que si se le daba de baja a Alfonso Cano, este era irremplazable. Por eso la importancia del golpe".

El líder guerrillero, antropólogo de 63 años, había asumido el mando máximo de las FARC a mediados de 2008, en lugar del desaparecido Pedro Antonio Marín, alias "Manuel Marulanda Vélez" o "Tirofijo", fundador de esta guerrilla.

Marín falleció el 26 de marzo de ese año en algún lugar de las selvas del sur de Colombia, de una crisis cardiaca, según el Secretariado o mando central de su guerrilla, que lo tenía a él hasta entonces como su único comandante en jefe.

Según las autoridades castrenses, las FARC cuentan ahora con unos 8.000 combatientes y el ELN con no más de 2.500.