Investigadores de la Universidad de Michigan (UM) han descubierto dos galaxias enanas, satélites de Andrómeda, la galaxia de espiral más próxima a la Tierra, un hallazgo que podría ayudar a explicar la naturaleza de la materia oscura, informó hoy la institución.

A 1,1 millones y 600.000 años de luz de Andrómeda, respectivamente, el profesor de astronomía de la UM, Eric Bell, y Colin Slater, estudiante de doctorado en astronomía, encontraron Andrómeda XXVIII y XXXIX, las dos galaxias satélites más lejanas detectadas hasta ahora.

Las galaxias, invisibles al ojo humano, son 100.000 veces más tenues que Andrómeda, y apenas pueden verse con los grandes telescopios terrestres.

Para encontrarlas utilizaron los datos del Telescopio Gemini en Hawai y del Sloan Digital Sky Survey (SDSS), un proyecto internacional de cartografiado del cielo que sigue la posición y luminosidad de más de 100 millones de objetos celestes.

Los astrónomos se propusieron buscar galaxias enanas en torno a Andrómeda para entender cómo la materia se relaciona con la materia oscura, una sustancia invisible que no emite ni refleja luz, pero que los científicos creen que conforma la mayor parte de la masa del universo.

Los astrónomos creen que existe porque pueden detectar sus efectos gravitacionales sobre la materia visible y se cree que, con su gravedad, la materia oscura causa que la materia visible se organice en galaxias.

"Estas galaxias tenues, enanas y relativamente cercanas son un verdadero campo de batalla para comprender cómo la materia oscura actúa en escalas pequeñas", señaló Bell en un comunicado.

La hipótesis actual es que las galaxias visibles están, todas, anidadas en lechos de materia oscura, y que cada lecho de materia oscura contiene una galaxia.

"Pero esas predicciones al parecer se derrumban cuando llegamos a las galaxias más pequeñas", apunta Slater, quien asegura que "los modelos pronostican muchos más halos de materia oscura que los observados en estas galaxias. Y no sabemos si es porque no vemos todas las galaxias o porque nuestras predicciones están equivocadas".

Para los investigadores, cuyos resultados se publicarán esta semana en la a revista Astrophysical Journal, la respuesta sería que, "simplemente, no hay tantos halos de materia oscura", poniendo así a prueba el paradigma.