El presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas, declaró el martes oficialmente ganador de los comicios del domingo al mandatario Daniel Ortega Saavedra.

"Sí, oficialmente es declarado presidente de la república", dijo Rivas en declaraciones que la emisora Radio Ya.

Agregó que la victoria de Ortega "tiene toda la lógica del caso, este es un hecho histórico, sin precedente" porque obtuvo más del 60%, de los votos.

Dijo que Ortega "ha sabido mantener y guardar silencio, al no proclamarse ganador hasta esperar que nosotros demos este resultado".

Sin embargo, simultáneamente empezaron a arreciar las críticas y denuncias al proceso de parte de organismos de observación internacionales y entidades locales, muchas de las cuales fueron impedidas de desplegar veedores durante los comicios.

Los datos preliminares más recientes suministrados el lunes, Ortega aventajaba a sus rivales con el 62,65% de los votos emitidos en tras escrutar el 85,80% de las juntas receptoras, le seguía el candidato del partido Liberal Independiente (PLI) Fabio Gadea Mantilla con un 30,96% de los votos.

Luis Yáñez-Barnuevo, jefe de la misión de observadores electorales de la Unión Europea, leyó un informe preliminar en el que señaló una cantidad de anomalías detectadas en los comicios, así como obstáculos al desempeño de las funciones de veeduría para los que fueron desplegados y "redujeron notablemente la capacidad de verificación en fases fundamentales del proceso, incluida la sumatoria de los resultados en los centros de cómputos".

La otra misión de observación electoral importante acreditada por las autoridades, la de la Organización de los Estados Americanos, denunció desde el domingo que se les impidió acceso a por lo menos una decena de centros de votación, que equivalen a un 20% de la muestra que habían diseñado para realizar su trabajo.

Según el informe leído por Yáñez-Barnuevo, hubo "doble rasero" en la acreditación de observadores nacionales porque a unos se les permitió participar y a otros no; mientras que enfrentaron "serias limitaciones en la observación de los comicios".

Parte de los problemas fueron atribuidos por la misión europea a la designación de "coordinadores de juntas", una figura no contemplada en la ley, los cuales actuaron con "poder absoluto" en las juntas receptoras de votos.

Otro fenómeno que destacó Yáñez-Barnuevo fue el hecho que "en muchos casos" las cédulas de identidad, requeridas a los ciudadanos para poder votar, quedaron "en manos de los cuadros y miembros de los Consejos de Poder Ciudadano" del partido gobernante. Hubo denuncias previas a los comicios sobre la demora en la repartición de los documentos.

La subsecretaria interina de Estado para el hemisferio occidental Roberta Jacobson dijo durante una audiencia legislativa que cuando reciba los informes de las misiones de la OEA y la Unión Europea desplegadas en Nicaragua durante los comicios, planea emitir un pronunciamiento.

El director del Comisión Permanente de Derechos Humamos, Marcos Carmona, dijo a AP que "hubo un fraude descarado" poque la mayoría de las juntas receptoras estaban controlada por los sandinistas.

El reporte de la Unión Europea también señaló que "fue visible también la composición monocolor de los Consejos Electorales Territoriales y de las juntas receptoras de voto... así como la opacidad en muchas de sus decisiones".

Roberto Bendaña, de Hagamos Democracia, una organización no gubernamental que no obtuvo autorización de las autoridades para realizar funciones de observación, dijo que "se manipuló el padrón electoral, hubo discriminación en la cedulación, se obstaculizó el trabajo de los fiscales de los partidos y de los observadores internacionales".

La Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham) manifestó en un comunicado que "tantas anomalias observadas" resultaron en "un proceso no-transparente que no brindó los elementos de credibilidad para conocer si representan genuinamente la voluntad popular".

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Luis Alonso Lugo en Washington colaboró con este despacho