Los organismos de socorro buscaban hoy de manera afanosa a por lo menos 15 personas que siguen desaparecidas bajo el alud de tierras que sepultó un barrio de la ciudad occidental de Manizales y que ya deja 44 muertos, dijeron fuentes de la Cruz Roja Colombiana (CRC) en Bogotá.

La cifra de víctimas aumentó con el hallazgo, durante la mañana de este martes, de los cadáveres de otros dos vecinos del sector arrasado por el deslizamiento, según un nuevo reporte de las tareas de búsqueda divulgado por la CRC.

El organismo de socorro facilitó el informe horas después de que su director general de Socorro Nacional, César Urueña, dijera a Efe, en diálogo telefónico, que el caso de los desaparecidos obligaba a los socorristas a seguir manualmente las tareas de búsqueda.

Para entonces, el número de personas en esa condición era de 17 a 18, según precisó Urueña, para quien la presencia de este tipo de víctimas obligaba a seguir con las actividades de remoción total de escombros.

Solo entonces podrá integrarse a esta tarea maquinaria pesada, para hacer el movimiento de masa más fuerte, prosiguió Urueña tras advertir de que un movimiento brusco con grandes máquinas puede "quitar la posibilidad de rescate de alguien con vida".

Los organismos de socorro no descartan la posibilidad de que haya vida bajo los escombros de las 16 casas o edificaciones arrasadas por el deslizamiento de tierras luego del hallazgo de un perro.

El animal fue rescatado a salvo el pasado domingo, al día siguiente del comienzo de la emergencia, cuando los socorristas lograron extraer a los últimos cinco heridos del total de 18 que fueron recuperados con vida.

"A pesar del paso de los días (y de que) la situación es mucho más compleja y hay menos posibilidades de encontrar personas con vida, el domingo por la noche se encontró una perrita viva y eso quiere decir que donde estaba esa perrita hay oxígeno", apuntó Urueña.

Por ello, continuó, "los esfuerzos están en hacer una remoción de escombros de manera muy técnica, para cualquier posibilidad de vida", continuó el responsable de Socorro Nacional de la CRC.

La zona de desastre es una parte del barrio Cervantes, cerca del centro de Manizales, la capital departamental de Caldas, y en ella intervienen unos 600 voluntarios o funcionarios del cuerpo de bomberos, militares, policías y de la Defensa Civil Colombiana (DCC), además de la CRC.

Urueña observó que el área de la emergencia es muy estrecha, por lo que en ella solo pueden trabajar al mismo tiempo unos 200 socorristas.

Además de las víctimas, el alud dejó damnificadas a 158 personas de 35 familias.

La emergencia es la peor que se ha registrado actualmente por las lluvias en Colombia, país que afronta desde mediados de septiembre último la segunda temporada anual de invierno, que normalmente va hasta finales de diciembre, y que deja hasta ahora al menos 81 muertos.