El primer ministro Silvio Berlusconi prometió el martes renunciar después que el Parlamento apruebe las reformas económicas exigidas por la Unión Europea, para poner fin a una carrera política de dos décadas que ha dejado a Italia al borde del desastre financiero.

Berlusconi se reunió durante una hora con el presidente italiano Giorgio Napolitano después de perder su mayoría parlamentaria durante una votación de rutina horas antes. En un comunicado, la oficina de Napolitano dijo que Berlusconi "comprendía las implicaciones de la votación" y durante la reunión prometió renunciar después que el Parlamento apruebe las reformas económicas destinadas a promover el crecimiento y controlar la deuda pública nacional.

La votación sobre las medidas está programada para la semana próxima.

El gobierno de Berlusconi está bajo intensa presión para instrumentar pronto reformas que apuntales las defensas italianas frente a la crisis de la deuda europea. Sin embargo, una coalición débil y dudas sobre la conducción de Berlusconi han suscitado en el mercado temores de un posible desastre financiero italiano que podría provocar el desplome de la eurozona de 17 naciones y sacudir la economía mundial.

Las tasas sobre créditos para Italia subieron el martes a sus mayores niveles desde que se adoptó el euro en 1999. El rendimiento de los bonos italianos a diez años subió 0,24% a 6,77%. Una tasa superior al 7% es considerada insostenible y fue en definitiva el desencadenante que obligó a Grecia, Portugal e Irlanda a aceptar rescates financieros.

La oficina presidencial dijo que en cuanto Berlusconi renuncie, Napolitano iniciará consultas políticas para formar un nuevo gobierno. El nombre más mencionado para conducir un gobierno técnico es Mario Monti, ex comisionado de competencia de la UE. La declaración no mencionó la posibilidad de efectuar elecciones anticipadas.

Las novedades coronaron un día agitado en los mercados y en los círculos políticos italianos después que el Parlamento aprobó las cuentas estatales del 2010, pero a la vez le asestó un golpe a Berlusconi al confirmar que carece de apoyo suficiente como para gobernar.

Hasta el martes por la noche, se había negado a aceptar los numerosos llamamientos de renunciar, pero la votación dejó en claro que no tenía alternativa.

La votación del martes en la Cámara de Diputados obtuvo 308 votos de aprobación y ninguno en contra. Pero 321 diputados se abstuvieron de votar — en su mayoría de la oposición de centro-izquierda_, una táctica que puso de manifiesto la falta de apoyo al primer ministro.

A Berlusconi le faltaron ocho de los 316 votos que necesitaba para adjudicarse una mayoría en la cámara de 630 bancas.

"¡Este gobierno no tiene la mayoría!", gritó el líder de la oposición Pierluigi Bersani. "Si tiene un mínimo de sensatez frente a Italia, ofrezca su renuncia".

Mientras Bersani hablaba, Berlusconi garabateaba en una hoja de papel. Una foto de AP revela que escribió "renuncia" y también "ocho traidores", una aparente referencia a ex aliados que se abstuvieron.

"La votación de hoy fue una confirmación clara de que la coalición gobernante ha perdido su mayoría, lo que significa que las posibilidades de que Berlusconi pierda la votación de confianza son muy elevadas", habían dicho Chiara Corsa y Loredana Federico, economistas de Unicredit.

Antes de la votación del martes, aun el principal aliado de Berlusconi, Umberto Bossi, de la Liga Norteña, instó al primer ministro a renunciar.

"Le pedimos que renuncie", afirmó Bossi el aliado ocasional que derribó el primer gobierno conservador de Berlusconi en 1994. Bossi dijo que Berlusconi debería dejar que su sucesor designado, el ex ministro de justicia Angelino Alfano, conduzca el gobierno.