Abogados de un canal televisivo favorable a la oposición le pidieron el lunes al Tribunal Supremo de Venezuela que anule la multa de más de 2 millones de dólares que le impuso el regulador estatal de comunicaciones.

Una muchedumbre que incluía a políticos opositores, estudiantes universitarios y oponentes del gobierno acompañaron a los representantes de Globovisión cuando sus abogados acudieron a la corte para pedir a los jueces que anulasen la fuerte multa porque la misma pudiera obligar al canal a reducir considerablemente su cobertura noticiosa y su personal — o incluso declararse en bancarrota.

"La multa es impagable y compromete seriamente la estabilidad y el funcionamiento normal del canal", dijo Ricardo Antela, uno de los representantes legales de Globovisión.

El canal, que tiene hasta el 31 de diciembre para pagar, insiste en que no ha hecho nada malo y que está siendo castigado por su cobertura del gobierno del presidente Hugo Chávez.

Organizaciones internacionales como Human Rights Watch han dicho que la multa es un abuso de poder por parte del gobierno.

Funcionarios de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones niegan que la multa haya sido impuesta injustamente o que tenga motivaciones políticas.

El año pasado, Globovisión quedó como la única estación televisiva que critica a Chávez, luego que otra televisora, RCTV, fuese clausurada.

Otros canales privados han eliminado sus críticas a Chávez en años recientes. Algunos activistas de derechos humanos y de prensa dicen que la intimidación del gobierno está haciendo que otros medios de comunicación se autocensuren para evitar conflictos con el gobierno.

Antela dijo que la multa "penaliza dar información, hablar y decir la verdad, opinar y criticar al gobierno".

Globovisión ha tenido conflictos regularmente con el gobierno y su dueño mayoritario, Guillermo Zuloaga, huyó a Estados Unidos el año pasado luego que fiscales emitiesen una orden de arresto bajo cargos de usura y conspiración. Zuloaga dijo que los cargos eran una venganza política.

Chávez niega vehementemente reprimir a sus críticos en la prensa y dice que numerosos canales de televisión, estaciones de radio y periódicos critican las políticas socialistas de su gobierno.