Reporteros Sin Fronteras (RSF) cuestionó hoy la protección de periodistas y ciudadanos en Brasil tras la muerte del cámara Gelson Domingos da Silva en un espectacular enfrentamiento entre policías y narcotraficantes en una favela de la zona oeste de Río de Janeiro.

El periodista de la red de televisión Bandeirantes, de 46 años y padre de tres hijos, cubría la operación policial en la favela de Antares cuando este domingo por la mañana fue alcanzado mortalmente por una bala de fusil que atravesó su chaleco antibalas, recordó RSF.

Este tipo de "espectaculares intervenciones policiales" es "cada vez más frecuente, en el horizonte de la Copa del Mundo de 2016", destacó la organización en un comunicado.

Sin embargo, "esta dependencia" de una política de seguridad que se nutre de mediatización conlleva igualmente serios riesgos para los periodistas que cubren la situación en las favelas, algunos de los cuales residen en ellas, añadió.

Esta nueva tragedia lleva a reflexionar sobre "el grado de protección" del que se benefician los periodistas en este tipo operaciones policiales, así como sobre la seguridad de ciudadanos, residentes y testigos, algo que según RSF "pasa antes que la cultura del 'resultado' y la carrera por la imagen".

En Antares se desplegaron 80 policías militares de elite del célebre Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) que mantuvieron un intenso tiroteo con los fabricantes de drogas, recordó RSF en su nota.

Tras el incidente se anunció la detención de nueve presuntos miembros de una banda y la muerte de cuatro supuestos traficantes, así como la interceptación de importante alijo de droga y armamento.

La organización defensora de la libertad de prensa pidió, asimismo, que una investigación establezca lo antes posible la identidad del autor del disparó mortal.

De otro lado, RSF se sumó a la iniciativa de la Unión de Periodistas de Río de Janeiro para que se organice un "verdadero debate" sobre los riesgos profesionales y la cobertura informativa del crimen organizado.

Gelson Domingos da Silva es el quinto periodista muerto en 2011 en Brasil por causas directamente o probablemente relacionadas con el ejercicio de su profesión, recordó RSF.