La presidenta brasileña Dilma Rousseff advirtió el lunes que la crisis que golpea a las grandes economías del mundo no puede ser resuelta con pérdida de empleos y derechos laborales.

Poco después de participar de la cumbre del grupo de las 20 grandes economías (G20), Rousseff defendió la propuesta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de crear un sistema mundial de protección social para garantizar ingresos mínimos a los sectores más vulnerables de cada país en momentos de crisis.

"La crisis económica mundial, que sacude principalmente a los países de Europa y Estados Unidos, no puede ser resuelta con desempleo y menos con la reducción de los derechos laborales", declaró la gobernante brasileña en su programa radial semanal Café con la Presidenta.

Su mensaje pareció dirigido a países europeos que buscan superar la crisis con medidas que incluyen pérdidas de garantías sociales históricas, incluyendo el aumento de la edad de jubilación y de beneficios para desempleados.

Rousseff destacó que la crisis tiene un impacto global pero aseguró que países emergentes, incluyendo Brasil, tienen mejores condiciones para resistir sus efectos.

"La crisis surgió en los países ricos, fue generada por un descontrol sobre el sistema financiero, sobre los bancos de esos países", expresó la gobernante brasileña. "Pero lo que es diferente entre nosotros y los países ricos que están en crisis es que nosotros tenemos una economía sólida, bancos sólidos y nuestro presupuesto está equilibrado", agregó.

No obstante, el Banco Central brasileño redujo las proyecciones de crecimiento económico del país sudamericano para 2011 del 4,5% previsto en enero a 3,5%, por el impacto de la crisis.

Aún así, la mandataria aseguró que Brasil se mantiene en una situación de pleno empleo, con una tasa de desocupación de 6% y con más de dos millones de nuevos puestos formales de trabajo creados en lo que va del año.