Las filas de los estadounidenses pobres son mayores a lo calculado anteriormente, llegando a la cifra récord de 49,1 millones — el 16% de la población — debido al encarecimiento de los cuidados médicos y otros gastos, según los nuevos cálculos del censo difundidos el lunes.

Por primera vez, la proporción de los hispanos que viven en la pobreza superó la de los negros: 28,2% frente al 25,4%. Ello es debido a la nueva fórmula y a una menor participación de los inmigrantes y las personas que no hablan inglés en programas gubernamentales de ayuda, como vivienda y cupones de alimentos.

Las cifras forman parte de una fórmula revisada que ofrece un panorama más preciso de la pobreza en Estados Unidos. Es considerada experimental y no reemplaza a la fórmula de la Oficina del Censo sobre la pobreza. La fórmula determina la adjudicación de miles de millones de dólares en ayuda federal contra la pobreza.

Según la fórmula revisada, el número de personas pobres superó la marca de 46,2 millones, el 15,1%, anunciada oficialmente en septiembre.

Por grupos, los estadounidenses de 65 años o más sufrieron los mayores aumentos en la pobreza según la fórmula revisada — casi el doble, al 15,9%, o uno de cada seis — debido a los gastos médicos, que no figuran en el índice oficial. Entre ellos figuran los aumentos en las cuotas del Medicare — el seguro médico de los jubilados_, los deducibles y los gastos de farmacia.

Los adultos entre los 18 y 64 años vieron igualmente un aumento en los índices de pobreza — del 13,7% al 15,2% — debido mayormente a los gastos de desplazamiento al trabajo y los cuidados infantiles.

Debido a los ajustes de las variaciones geográficas en el coste de la vida, la gente que vive en los suburbios, el noreste y el oeste de Estados Unidos son los más propensos a tener bolsones de pobreza: casi 1 de cada 5 habitantes en el oeste del país.

Los economistas han criticado desde hace tiempo los índices oficiales de pobreza por considerarlos inadecuados. Según una fórmula ideada hace más de 50 años, la familia media gasta un tercio de sus ingresos en alimentos, aunque en realidad ese apartado es ahora mucho menor — más parecido a un séptimo — y no cuenta otros gastos, como los médicos, los cuidados infantiles y los de desplazamiento al trabajo.

La fórmula oficial tampoco contempla la ayuda gubernamental no monetaria a la hora de calcular los ingresos, como los cupones de alimentos y créditos fiscales, que han aumentado en los últimos años.