La Policía rusa descubrió 29 momias en la casa de un conocido historiador local, que desenterró los cadáveres de cementerios y los vistió con ropas extraídas de tumbas, se informó el lunes.

Un vídeo policial del departamento del arrestado en la ciudad de Nizhny Novgorod ofreció una visión macabra de lo que parecen muñecos vestidos con ropas y chales brillantes, algunos con las manos y rostros aparentemente envueltos en paños. La Policía dijo que eran restos momificados.

La Policía se negó a identificar al arrestado la semana pasada pero dio a conocer sus fotografías. Dijo que tenía unos 45 años y lo describió como un conocido especialista sobre la historia de esa ciudad a unos 400 kilómetros (250 millas) al este de Moscú.

La prensa rusa lo identificó como Anatoly Moskvin, un historiador de 45 años que era considerado el máximo experto en cementerios de la ciudad. Moskvin hablaba abiertamente de explorar los cementerios y estudiar las lápidas para descubrir cada historia personal.

Según la prensa, la Policía dijo que el individuo sólo había seleccionado los cadáveres de mujeres jóvenes para su colección macabra.

Su arresto sobrevino después de una larga investigación sobre la profanación de tumbas en varios cementerios locales, dijo la portavoz policial Svetlana Kovylina.

El diario nacional Moskovsky Komsomolets dijo que Moskvin fue detenido en un cementerio mientras portaba una bolsa con huesos, pero Kriminalnaya Khronika, una publicación en línea que se especializa en la crónica de delitos en la región, dijo que los detectives descubrieron los cadáveres cuando visitaron a Moskvin para consultarlo sobre las profanaciones.

Moskvin, conocido por su interés en los muertos, escribió varios artículos sobre cementerios en la región. Autodidacta experto en lingüística, se especializó en la cultura celta y estudió 13 idiomas.

En una entrevista en 2007 con el periódico Nizhegorodsky Rabochi (de los trabajadores de Nizhny Novgorod), Moskvin dijo que había inspeccionado 752 cementerios, a menudo viajando hasta unos 30 kilómetros (20 millas) diarios a pie.

Dijo que bebía de los charcos y que pasaba las noches en pajares o en granjas abandonadas. Aseguró que cierta vez incluso durmió en un ataúd preparado para un funeral. Dijo que era interrogado frecuentemente por la Policía, que siempre lo dejaba ir.

El mes pasado escribió un artículo para explicar su interés por los muertos. Dijo que cuando tenía 12 años, pasó frente a un cortejo fúnebre cuyos participantes le obligaron a besar el rostro de una niña muerta de 11 años. Agregó que más adelante se interesó en lo oculto.