El primer ministro francés advirtió el lunes que su país encara una nueva ola de austeridad y reducciones del gasto público para evitar la suerte de otros países de la eurozona, al anunciar nuevos recortes presupuestarios.

Las nuevas reducciones de gastos y aumento de los impuestos reducirán el déficit del próximo año en otros 7.000 millones de euros (9.600 millones de dólares), dijo Francois Fillon tras una reunión del gabinete. Otros 11.600 millones de euros será eliminados 2013.

Como parte de esos ahorros, los salarios de los funcionarios serán congelados, entre ellos los del presidente y miembros del gabinete, mientras que el impuesto a las ventas pasará del 5,5% al 7% en productos no esenciales y la nueva edad de jubilación de 62 años será adelantada un año al 2017.

Fillon dijo que los nuevos ahorros son necesarios para que Francia pueda equilibrar su presupuesto en 2016, cubriendo una serie de objetivos en ese plazo.

"Sólo tenemos un objetivo: proteger al pueblo francés de las graves dificultades que encaran muchos otros países europeos", dijo Fillon en una conferencia de prensa. "La palabra 'bancarrota' no es ya un concepto abstracto".

Al acercarse Francia a un año de elecciones, el presidente Nicolas Sarkozy ha ligado su credibilidad al plan, aunque con un pronóstico de crecimiento que el gobierno reconoce ahora fue excesivamente optimista. Hace poco admitió que la economía crecerá el próximo año apenas un 1%, en lugar del 1,75%.

En agosto, Francia redujo su gasto público en más de 11.000 millones de euros e impuestos para este año y el siguiente, cuando fue obvio que no alcanzaría la reducción del déficit planeada debido a un pronóstico económico demasiado optimista.