Estados Unidos debe continuar apoyando medidas para la seguridad y el desarrollo en Nicaragua y Guatemala, sin importar quién gane en los comicios presidenciales en ambos países, afirmaron hoy analistas estadounidenses a Efe.

Millones de votantes acudieron hoy a las urnas en Nicaragua para elegir al presidente, los 90 miembros de la Asamblea Nacional y 20 representantes al Parlamento Centroamericano. En Guatemala se celebró la segunda vuelta para escoger al sucesor del socialdemócrata Álvaro Colom por un período de cuatro años.

Consultada por Efe, una fuente del Departamento de Estado, que pidió el anonimato, dijo que "sigue de cerca los comicios", pero esperará hasta mañana lunes como mínimo para hacer comentarios.

Se prevé que en Nicaragua el sandinista Daniel Ortega, de 65 años, gane otro mandato de cinco años pese a que la Constitución prohíbe la reelección inmediata.

En Guatemala, el derechista Otto Pérez aventaja al también conservador y populista Manuel Baldizón según los primeros resultados oficiales de la votación de hoy. Ambos prometen "mano dura" contra el crimen organizado.

Ante las amenazas del narcotráfico y el crimen organizado, los expertos consultados por Efe creen que EE.UU. no debe retirar la vista de la zona.

"En los dos países hay graves problemas: la propagación del crimen organizado es más drástica y siniestra en Guatemala, y en Nicaragua vemos un régimen autoritario encabezado" por Ortega, dijo Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano.

"La Administración Obama ha hecho un gran esfuerzo para dar más atención al asunto de la criminalidad, pero la reacción a la movida autoritaria de Ortega ha sido más tenue, en parte porque él ha sido muy sagaz al lograr el apoyo del empresariado", observó.

Por su parte, Cynthia Arnson, directora del programa para América Latina del Centro Internacional Woodrow Wilson, consideró que "es poco probable que desaparezcan las principales frustraciones en las relaciones bilaterales".

En el caso de Guatemala, "el responder a la crisis de seguridad y las condiciones de extrema pobreza en el hemisferio requiere recursos que las elites guatemaltecas han sido reacias a apoyar", señaló Arnson, para quien la "mano dura" que receta Pérez "posiblemente empeore las cosas".

"En Nicaragua, mucho dependerá de los comicios, tomando en cuenta que el descarado fraude de 2008 fue gran punto de fricción. También preocupa cómo la ayuda de Venezuela favoreció a Ortega y ese asunto no va a desaparecer aún si la gestión macroeconómica de Nicaragua sigue recibiendo altas calificaciones del Fondo Monetario Internacional", enfatizó.

Johann Mendelson-Forman, experta de asuntos latinoamericanos del Centro para Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS, en inglés), dijo que EE.UU. "tiene mucho interés y puede trabajar" con el próximo Gobierno en Guatemala, pero ese país debe fortalecer su base tributaria para mejorar los servicios de seguridad ciudadana.

"He trabajado con Pérez en el pasado y la impresión es que es un tipo capaz, inteligente y no tiene reputación de corrupto. Hay pueblitos que viven en condiciones del siglo XVIII, y el reto para el que gane es incrementar los ingresos y la confianza del sector privado", agregó.

En cuanto a Nicaragua, la analista del CSIS consideró una "tragedia" la situación y opinó que el país "necesita más inversión extranjera directa y eso es difícil conseguir dada la incertidumbre" por la naturaleza del orteguismo.

Aún así, Washington debe vigilar la situación "porque toda la región se ha convertido en un gran punto de trasiego de drogas, armas y personas", y alejar a Nicaragua de todo eso "es muy importante", enfatizó.

Maureen Meyer, analista para asuntos de México y Centroamérica de la Oficina de Washington para América Latina, recomendó que EE.UU. "apoye los esfuerzos de la sociedad civil" en Nicaragua y continúe presionando al próximo Gobierno "para reconstruir la independencia y credibilidad de la Corte Suprema y el Consejo Electoral".

Meyer lamentó que, debido a presiones económicas, EE.UU. ha reducido su ayuda para el desarrollo en todas partes y eso afectará los programas para crear empleos y evitar la emigración ilegal de la región hacia este país.