La presencia iraní empieza a ser ostensible en Irak, desde los grupos de peregrinos que pululan en los lugares sagrados para los chiíes hasta las marcas de yogur y jaleas en los almacenes, pero ahora los iraquíes creen que habrá una escalada de la influencia persa una vez que los militares estadounidenses se retiren para fin de año.

La mayoría coincide en que es un acercamiento natural entre los dos únicos gobiernos encabezados por chiíes en una región dominada por los suníes, pero conlleva sus riesgos. Muchos iraquíes, incluso entre la mayoría chií, parecen inquietos por un posible menoscabo a su soberanía y la creciente influencia de la teocracia iraní.

Durante años los iraquíes han visto crecer la influencia iraní, desde asuntos políticos y armas hasta peregrinos y artículos de consumo. Ha sido alarmante para muchos, todavía resentidos por la destrucción que Irán causó a Irak durante la guerra de ocho años en la década de 1980 que dejó medio millón de muertos.

"Odiábamos a los iraníes y todavía persisten los resentimientos", afirmó el comerciante de ovejas Fouad Karim, en la ciudad de Mandali, en el nordeste, a unos 10 kilómetros (6 millas) de la frontera con Irán. La ciudad fue prácticamente destruida durante la guerra entre los dos países y los viajeros que entran en Mandali son recibidos por un monumento a una joven muerta por el bombardeo iraní durante su boda en 1983.

"El gobierno no debería tolerar ninguna interferencia iraní, ya que nuestra indignación contra ellos no hace sino empeorar cuando oímos sobre sus acciones", dijo Karim, un chií.

Altos funcionarios iraníes sostienen que solamente están fortaleciendo los lazos diplomáticos y económicos con Irak, como han venido haciendo desde el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003.

Sin embargo, las autoridades estadounidenses temen desde hace tiempo que Irán se esté inmiscuyendo demasiado en Irak, con el potencial de generar inestabilidad en la región.

Esas preocupaciones fueron uno de los motivos principales de los esfuerzos infructuosos por dejar por lo menos varios miles de soldados en Irak más allá del plazo del retiro el 31 de diciembre.

Al menos tres milicias chiíes respaldadas por Irán han intensificado sus ataques a las fuerzas estadounidenses en Irak este año, en una advertencia para que no se queden después del plazo. Funcionarios de los servicios de espionaje de Estados Unidos e Irak dijeron que Irán suministró a las milicias armas, entrenamiento y financiación por millones de dólares. El poderío de esas milicias sin duda les dará influencia en Irak después del retiro estadounidense.

"Irán quiere debilitar a Irak", afirma el teniente general Jeffrey Buchanan, vocero de los militares estadounidenses en Irak. "Irán se siente cada vez más aislada y uno de los modos en que puede evitar el aislamiento es dominar Irak", agregó.

Durante una visita la semana pasada a Bagdad, el canciller iraní Alí Akbar Salehi describió la relación entre ambos países como "dos ramas pertenecientes al mismo tronco" y desestimó las acusaciones estadounidenses de interferencia. "Los iraquíes saben mejor que nadie cómo manejar su propio país".

Paradójicamente, fue Estados Unidos el que abrió las puertas iraquíes a Irán al derrocar el régimen de Saddam dominado por los suníes, lo que permitió el ascenso al poder de partidos chiíes con lazos históricos con Teherán.

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Los periodistas de The Associated Press Sameer N. Yacoub en Bagdad y Nabil al-Jurani en Basora, Irak, contribuyeron a este reportaje.

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Lara Jakes está en Twitter en www.twitter.com/larajakesAP