Bolivia y Estados Unidos acordaron el lunes intercambiar embajadores y normalizar sus relaciones diplomáticas interrumpidas hace tres años tras la expulsión del embajador estadounidense en La Paz.

Una declaración conjunta, divulgada por la cancillería boliviana, informó que los dos gobiernos suscribieron el lunes en Washington un nuevo "acuerdo marco" en el que se establece que "los dos gobiernos promoverán relaciones sobre la base del respeto mutuo".

El convenio fue firmado por el vicecanciller boliviano Juan Carlos Alurralde y la Subsecretaria de Estado para la Democracia y Asuntos Globales de Estados Unidos, María Otero.

La declaración señaló que las dos partes esperan "el pronto retorno de embajadores a Washington y La Paz y una relación de colaboración más productiva para el beneficio de nuestros pueblos".

No se dio a conocer el contenido del "Convenio Marco de Relaciones Bilaterales". La declaración señala que el objetivo es "fortalecer y profundizar las relaciones bilaterales, con respeto por los estados soberanos y su integridad territorial... y apoyar acciones eficaces de cooperación contra la producción y el tráfico ilícito de estupefacientes".

La Paz y Washington acordaron crear una Comisión Mixta y mecanismos para garantizar la aplicación de los acuerdos.

El presidente Evo Morales expulsó al embajador Philip Goldberg en septiembre de 2008 y lo acusó de confabular con la oposición.

En noviembre del mismo año cerró la agencia antidrogas estadounidense DEA por sospechas de espionaje y unos meses después expulsó a otro diplomático de ese país generando una de las crisis más graves en las relaciones entre los dos países.

Washington hizo lo propio con el embajador boliviano y suspendió unas preferencias arancelarias que permitían a Bolivia exportar textiles y manufacturas con arancel cero al mercado estadounidense.

La expulsión de Goldberg se produjo en momentos en que Morales afrontaba en 2008 una rebelión en cuatro regiones lideradas por gobernadores opositores que el presidente boliviano dijo eran parte de un plan para derrocarlo.

Tras la salida de los embajadores, Morales presentó a Washington un "convenio marco" para entablar relaciones de "mutuo respeto", de "no injerencia en asuntos internos" y de "respeto a la diversidad de enfoques políticos". Las negociaciones fueron tensas.

Ninguna autoridad informó en La Paz si la DEA retornará al país a pesar de que Morales dijo que no permitirá el regreso de esa agencia mientras él esté de presidente y tampoco se informó de inmediato si Estados Unidos repondrá las ventajas arancelarias.

Diversos informes indican un aumento del narcotráfico en los últimos años y la apertura del mercado de Venezuela a los textiles bolivianos no pudo sustituir las ventajas arancelarias que otorgaba Estados Unidos.

Washington no tiene embajadores en Bolivia, Ecuador y Venezuela por discrepancias con los gobiernos de esos países.