El Ejército desertor yemení afirmó hoy que ha frustrado un intento de atentado contra altos cargos de este cuerpo, entre ellos el general opositor Ali Mohsen al Ahmar, y acusó de ello a las tropas leales al presidente del país, Ali Abdalá Saleh.

"La tentativa de asesinato es una conspiración criminal planeada por el aparato de la Seguridad del Estado y la Guardia Republicana contra los dirigentes de los partidarios de la revolución, entre ellos el general Ali Mohsen al Ahmar", denunciaron los militares disidentes en un comunicado.

La Primera Brigada Blindada, dirigida por Al Ahmar, que apoya a los manifestantes que piden la renuncia de Saleh, informó de que sus soldados descubrieron anoche un camión-bomba en la sede de sus tropas, en el centro de Saná.

La nota agregó que estaba previsto que el vehículo explotara hoy dentro del cuartel de esta brigada, cerca del lugar donde se iba a celebrar una oración con motivo de la Fiesta del Sacrificio o "Aid al Adha", una de la festividades más importantes del calendario musulmán.

Las fuerzas desertoras encontraron dos bombonas de gas con unos 100 kilogramos de explosivo TNT, que estaban preparadas para estallar al ser accionadas por control remoto.

El ataque empezó a fraguarse hace mes y medio, según el comunicado, que acusó a altos dirigentes militares y de seguridad leales a Saleh de estar detrás del mismo, así como a la Guardia Republicana, comandada por el hijo del mandatario, Ahmed.

Este supuesto intento de asesinato se produce un día después de que Saleh reiterara su promesa de dimitir e instara a la oposición a dialogar sobre el cumplimiento de la iniciativa del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) Pérsico para poner fin a la crisis yemení.

Saleh acusó a la oposición y "las fuerzas golpistas y oscuras que la apoyan de (hacer) escalar a diario la crisis y no responder al llamamiento de la comunidad internacional".

Desde hace meses, las fuerzas gubernamentales mantienen duros combates contra tribus rivales opuestas al jefe de Estado y soldados disidentes que se han sumado a la revuelta popular, que pide la renuncia de Saleh desde el pasado 27 de enero y que se ha cobrado la vida de centenares