El apoyo popular a las demandas de los estudiantes chilenos cayó 12 puntos en el último mes para ubicarse en 67%, en el primer descenso desde el inicio de la rebelión estudiantil en mayo; mientras aumentó el rechazo a las protestas de los alumnos.

Según una encuesta de la consultora Adimark difundida el lunes, 38% de los consultados aprobó las manifestaciones y 57% las rechazó.

"La mayoría rechaza la forma de las manifestaciones estudiantiles, lo cual muestra que se está produciendo un desgaste, un cansancio en la opinión pública con el movimiento estudiantil", dijo Roberto Méndez, responsable de Adimark.

El sondeo también mostró que el presidente Sebastián Piñera, uno de los más afectados por las movilizaciones de los estudiantes, no ha logrado subir su popularidad, que bajó a la mitad en un año, situándose en octubre en un 31%.

El estudio telefónico fue realizado entre el 3 y el 29 de octubre a 1.110 empresas de todo el país y se conoció el mismo día que 44 estudiantes secundarios ocuparon ilegalmente la sede de la Municipalidad de Santiago, cuyo alcalde Pablo Zalaquett ordenó el desalojo policial.

Fuerzas especiales detuvieron a los adolescentes, incluidas 18 mujeres, y los trasladaron a una comisaría.

Decenas de personas que se apostaron frente a la municipalidad abuchearon a la policía.

Otros afectados por las movilizaciones son los cuatro partidos de la oposición de centroizquierda, la llamada Concertación, criticados por los estudiantes por negociar "entre las cuatro paredes" del Congreso la partida para la educación en el presupuesto para 2012.

La oposición tiene un apoyo de 14%, tres puntos menos que en septiembre, una cifra inédita para la Concertación que gobernó Chile por 20 años desde el retorno de la democracia en 1990. La coalición oficialista mantiene un apoyo de 29%.

Los estudiantes demandan el fin del lucro en las universidades privadas y colegios que reciben subvención del Estado, gratuidad en la educación pública, más fondos fijos para las universidades y el retorno de la administración de los colegios secundarios desde las municipalidades al Estado nacional.

En la caída en el apoyo a las protestas estudiantiles pudo influir que las cuatro grandes marchas que realizaron pacíficamente los estudiantes en octubre concluyeron con encapuchados que se infiltraron entre los alumnos y se enfrentaron violentamente a la policía ocasionando desmanes.