Los líderes de las 20 economías industrializadas y emergentes más desarrolladas, frustrados por la incertidumbre en Europa, no lograron establecer nuevas formas para ayudar al continente a solucionar su deuda y partieron de una cumbre de dos días con exiguas esperanzas de un veloz retorno a la normalidad.

Ofertas vagas de incrementar los recursos del Fondo Monetario Internacional — en alguna fecha posterior no especificada — fueron todo lo que los líderes de la eurozona tenían para llevar a sus países al concluir una semana plena de emociones.

Había mucho en juego en la cumbre del Grupo de los 20 en la ciudad turística francesa de Cannes, al esperar los inversionistas que los países no europeos le prestarían una mano a la eurozona. La crisis de deuda que ha sacudido a la unión monetaria durante los últimos dos años ha llegado a un nuevo punto álgido, y ahora amenaza con hundir a la economía mundial en una segunda recesión.

Pero a pesar de las reuniones adicionales y las conversaciones ya avanzada la noche, los líderes pasaron apuros por alcanzar soluciones concretas en su reunión, ensombrecida por la crisis política de Grecia y los temores de que Italia, que aceptó la supervisión del FMI en la implantación de sus medidas de austeridad, sea incapaz de cumplirlas.

Esta última fue una intervención muy inusual en los asuntos de una de las principales economías del mundo.

Los propios esfuerzos de Europa para el rescate, agrupados durante varias reuniones la semana pasada para combatir la crisis, dejaron sin respuesta muchas preguntas muy importantes, lo cual derivó en que países con abundante flujo de efectivo como China, Rusia o Brasil se muestren renuentes a comprometer algo más que palabras.

"Es importante que el FMI vea reforzados sus recursos", dijo José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, en declaraciones a los periodistas. Pero la decisión de reforzar las arcas del Fondo fue postergada hasta febrero.

La ausencia de detalles decepcionó a los mercados, donde bajaron las acciones, los bonos y el euro. En especial, los intereses que tiene que ofrecer Italia en nuevas emisiones de bonos alcanzaron niveles preocupantes.

La forma más probable en que la eurozona pudiera obtener aún financiamiento adicional es por medio de una cuenta especial bajo los auspicios del FMI, a la cual podrían hacer pagos países individuales.

A su vez, esas inversiones podrían ser empleadas luego para impulsar el propio fondo de rescate de la eurozona, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, de 440.000 millones de euros (606.000 millones de dólares).

De esa forma, países como Estados Unidos, que piensan que Europa debe pagar por sus problemas financieros, no tendrían que poner dinero. Y naciones como Rusia y Brasil, que han expresado su interés en invertir en la eurozona, podrían hacerlo.

Pero tanto la canciller alemana Angela Merkel como la directora del FMI, Christine Lagarde, dijeron que en la reunión de dos días ningún país se comprometió firmemente a participar en solucionar el problema.

El aumento en los recursos del FMI, cifra que también permaneció vaga, está diseñado para ayudar a países de todo el mundo, no sólo la eurozona.

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Jamey Keaten, Joe McDonald, Angela Charlton y Greg Keller contribuyeron a este despacho.