El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, dijo hoy que sacará las "manzanas podridas" que hay en la Policía Nacional, institución en la que el miércoles se detuvo a 176 agentes por su presunta implicación en crímenes.

"Tenemos que sacar las manzanas podridas de la Policía Nacional", enfatizó Lobo en declaraciones a periodistas en San Pedro Sula, norte de Honduras.

El gobernante señaló además que a la Policía también "hay que fortalecerla" y negó que él se esté oponiendo a una depuración de la institución, que ahora es blanco de mayores críticas por la implicación de un suboficial y siete agentes en el asesinato de dos jóvenes universitarios el 22 de octubre pasado en Tegucigalpa.

Tras el doble crimen, Lobo reestructuró el domingo pasado toda la cúpula de la Policía Nacional, lo que algunos sectores cuestionan alegando que lo que ha hecho es un "maquillaje" en una institución que necesita una depuración de todos sus mandos.

Por el asesinato de los dos universitarios, uno de ellos hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), Julieta Castellanos, cuatro policías han sido remitidos a prisión, mientras que otros tres y un suboficial están prófugos tras un permiso de salida que les concedieron en su posta la semana pasada.

El permiso lo obtuvieron aún cuando ya habían sido señalados como presuntos autores materiales del crimen.

El miércoles, siete postas, incluyendo en la que estaban asignados los cuatro prófugos, fueron intervenidas como parte de un saneamiento, ya que algunas al parecer eran centro de operaciones criminales.

El portavoz de la Secretaría de Seguridad, Silvio Inestroza, dijo hoy a periodistas que 176 policías de una misma posta fueron remitidos a la fuerza especial "Cobras", de donde han desaparecido 300 fusiles y 300.000 proyectiles, en una acción que al parecer viene desde 2009, según la misma fuente.

Los detenidos estarían implicados en acciones delictivas del crimen organizado como venta de droga, extorsión, secuestros y robo de vehículos, entre otras, dijo Inestroza.

La desaparición de los fusiles y los proyectiles no trascendió hasta en agosto pasado, indicó Inestroza, quien comentó que toda la Policía está "muy afectada por unos pocos que han manchado su nombre".

Lobo expresó que la depuración en la Policía se hará "respetando el debido proceso, nunca violentando derechos", y anunció que en las próximas horas el secretario de Seguridad Pompeyo Bonilla, nombrado hace dos meses, dará a conocer nuevas acciones orientadas a recobrar la confianza en la institución.

Los universitarios asesinados eran Carlos Pineda y Rafael Alejandro Vargas, amigos desde su infancia.

Vargas era hijo de la rectora de la Unah, quien el miércoles señaló que la Policía ha estado obstaculizando las investigaciones del asesinato de los dos estudiantes.

Los dos universitarios fueron perseguidos por una patrulla policial, al parecer por no acatar un requerimiento en un retén en la madrugada del sábado 22 de octubre, según versiones de medios locales.

Las denuncias contra agentes y oficiales de la Policía Nacional en diversos delitos y violaciones a los derechos humanos no son nuevas, pero hasta ahora el Gobierno se atreve a una sacudida en la institución, que también ha sido cuestionada por el mismo Lobo, porque no ha podido reducir la ola de criminalidad que vive el país.

Durante su campaña política Lobo prometió a los hondureños "trabajo y seguridad", con lo que no ha cumplido a casi dos de sus cuatro años de mandato que inició el 27 de enero de 2010.