Meb Keflezighi se pone filosófico cuando se trata de correr el Maratón de Nueva York 69 días antes del preolímpico estadounidense.

Ningún estadounidense tiene la intención de participar en ambas pruebas. Pero Keflezighi cree que nada puede pasar con correr, y por lo tanto no tiene por qué eludir la carrera en Nueva York, a la que tanto quiere.

Ese deseo es muy comprensible para un corredor que ha logrado tanto.

En el 2009 fue el primer estadounidense desde 1982 que ganó el Maratón de Nueva York. En los Juegos Olímpicos del 2004, Keflezighi ganó la plata y fue el primer estadounidense con medalla desde 1976.

Con todo, ha tenido que superar diversos escollos. Cuando se encontraba en la mejor forma de su vida, se lesionó la cadera en el preolímpico estadounidense y no se clasificó para los Juegos de Beijing 2008. Y ahora se atreve a lo que ningún otro compatriota.

"¿Por qué apostarle todo a una sola competencia?", se preguntó el viernes. "Me encanta (el Maratón de) Nueva York. Casi es como una olimpiada aquí".

"He tenido mucha suerte con mi carrera. Ya tengo una medalla olímpica de plata — sería bueno volver a lograrlo. Ya tengo un triunfo en Nueva York — sería bueno volver a lograrlo", explicó Keflezighi. "Aparte de eso, si puedo correr, estoy contento con esto".

Así que correrá el domingo con la intención de sumar este maratón a su título de 2009. Luego competirá el 14 de enero en Houston con el propósito de incorporarse a la selección estadounidense por primera vez desde el 2004.

Keflezighi desoye las versiones de que correrá dos maratones "uno tras otro", al señalar que en cada uno de los entrenamientos de los dos últimos fines de semana ha corrido 42,6 kilómetros (26,5 millas). Ha tenido una gran fortaleza desde mediados de julio y se siente en forma, sano y preparado.

Además, ya ha hecho eso antes. En el 2004, 70 días después de terminar segundo en Atenas, repitió ese lugar en Nueva York con lo que era entonces su mejor tiempo personal.

"No tengo que hacer algo espectacular en el preolímpico", reflexionó Keflezighi. "Solamente tengo que ser el primero, el segundo o el tercero".