El FMI accedió el viernes a supervisar los esfuerzos de Italia encaminados a reformar sus finanzas, una medida humillante para una de las mayores economías del mundo y también de las más endeudadas.

En conferencia de prensa al concluir la cumbre del G20 en Cannes, el primer ministro Silvio Berlusconi dijo que Italia rechazó una oferta de apoyo financiero que le hizo el Fondo Monetario Internacional.

"No creemos que este tipo de intervención sea necesaria", afirmó.

Pero para solucionar el estancamiento político que amenaza con derribar su gobierno y alentar la implementación de reformas, dijo que le había pedido al FMI que verificara el avance del país en la implementación de las medidas.

La confianza de los mercados en la capacidad de Italia para disminuir su deuda pública e impulsar el crecimiento de su anémica economía se ha marchitado en las últimas semanas a medida que el gobierno se debilitaba. Hay legisladores que han desertado a la oposición y algunos de los ministros de Berlusconi han insinuado abiertamente que el gobierno podría tener los días contados.

El destino de Italia es crucial para la eurozona, porque sería demasiado oneroso rescatar su economía — la tercera mayor en esa área que comparte la moneda_, más de lo que han costado los rescates a Grecia, Portugal e Irlanda.

Los temores en los mercados aumentaron el viernes. El rendimiento del bono italiano a 10 años subió el viernes 0,32 punto porcentual a 6,43%, lo cual indica un aumento en los temores de los inversionistas en torno a la capacidad del país para pagar sus deudas.

Berlusconi insistió que Italia va por buen camino para controlar su deuda pública, que en 1.900 billones de euros (2.600 billones de dólares) — el 120% de su producto interno bruto — sólo está por debajo de la tasa de endeudamiento de Grecia, sumida en profundos problemas.

E insistió que su mayoría parlamentaria es lo suficientemente sólida como para aprobar una legislación en las próximas semanas que contiene una tanda inicial de reformas para vender propiedades del gobierno y privatizar algunos servicios públicos.

El comunicado final del G20 recibió con beneplácito la decisión de Italia de "invitar al FMI a efectuar una verificación pública trimestral de su implementación de políticas".

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Winfield reportó desde Roma.