Si los Chargers sienten todavía la resaca tras su derrota desmoralizadora del lunes en Kansas City, deben tratar de curarse rápidamente. El domingo, los Packers de Green Bay, campeones vigentes del Super Bowl, llegan a San Diego, y traen consigo la única foja invicta que queda en la NFL.

Aaron Rodgers es líder de la liga por mucho en los rubros principales de los quarterbacks. Ha conservado el desempeño que mostró en su sensacional postemporada, la cual culminó con el nombramiento del Jugador Más Valioso del Super Bowl.

Los Packers (7-0) tienen una diferencia positiva de ocho en el departamento de balones perdidos y recuperados, han despojado del ovoide a sus rivales en 16 ocasiones y muestran una confianza digna de los campeones.

Además, vienen de descansar en la semana anterior. En cambio, los Chargers (4-3) llegan al duelo después de sufrir una derrota particularmente dolorosa.

Cayeron por 23-20 en tiempo extra ante Kansas City, luego de que su quarterback Philip Rivers soltó el balón al no controlar un centro, cuando San Diego estaba cerca de anotar al menos un gol de campo que les hubiera dado la ventaja a segundos de que concluyera el cuarto periodo.

"Vamos a recuperarnos a toda prisa", dijo Rivers. "Tenemos frente a nosotros un equipo que no ha perdido un solo partido desde diciembre pasado. No hay tiempo de lamentarnos por el pasado porque no podemos cambiarlo. Pero podemos tener un impacto en el partido del fin de semana. Es algo muy emocionante, jugar contra un equipo que no ha perdido en esta temporada y que lo ganó todo el año pasado. Jugaremos como locales por primera ocasión en un mes, así que estoy ansioso".

Aunque no ha experimentado ninguna derrota semejante en fechas recientes, Rodgers dijo entender los sentimientos de Rivers.

"Soy un competidor y odio perder. Cuando eso pasa tienes semanas difíciles", dijo Rodgers. "Como quarterback... sueles asumir la culpa aunque no la tengas y tratas de eludir el mérito. Así que es difícil perder, pero sé que ellos estarán listos para pelear este fin de semana".

Más vale que lo estén.

También el domingo, Baltimore visita a Pittsburgh, los Giants de Nueva York a Nueva Inglaterra, San Francisco a Washington, Tampa Bay a Nueva Orleáns, los Jets de Nueva York a Búfalo, Cleveland a Houston, Cincinnati a Tenesí, Denver a Oakland, Miami a Kansas City, Atlanta a Indianápolis, Seattle a Dallas y San Luis a Arizona.

El lunes por la noche, Chicago jugará en Filadelfia.

Esta semana descansan Carolina (2-6), Detroit (5-2), Jacksonville (2-6) y Minnesota (2-6).

El duelo entre Baltimore y Pittsburgh llama la atención. En muy pocos años, la rivalidad entre Ravens y Steelers ha alcanzado proporciones semejantes a las que tendrían los enfrentamientos entre Raiders-Chiefs, Packers-Bears o Cowboys-Redskins.

Los Ravens han tenido problemas en las últimas dos semanas, mientras que los Steelers han ganado cuatro compromisos en fila. Pero Pittsburgh podría carecer de sus tres principales linebackers, James Harrison, James Farrior y LaMarr Woodley, quien ha tenido una de las mejores campañas de cualquier jugador defensivo en la liga.

Y el duelo se condimenta con la paliza que Baltimore le propinó a Pittsburgh en el primer encuentro de la campaña, por 35-7.

"Ellos nos apalearon", dijo el nose tackle Casey Hampton. "Jugaron mucho más rápido que nosotros y nos avasallaron por completo en cada aspecto del juego. Pero no creo que eso pase de nuevo".