Un equipo de investigadores internacionales concluyó EL extenuante simulacro de un vuelo a Marte de 520 días dentro de una red de módulos sin ventanas en el centro de investigación espacial de Moscú.

La tripulación integrada por tres rusos, un francés, un ítalo-colombiano y un chino permaneció dentro de las instalaciones desde junio de 2010 para simular el confinamiento, el estrés y la fatiga de un viaje interplanetario, aunque sin la ingravidez.

El viernes por la tarde salieron finalmente de las claustrofóbicas instalaciones, pálidos pero sonrientes. Con trajes azules y el emblema de la misión, bajaron cuidadosamente por una escalera metálica para ser recibidos por funcionarios y periodistas.

"La tripulación ha completado el experimento", dijo el director del equipo, Alexey Siteve, a las autoridades espaciales rusas. "La misión está cumplida y la tripulación goza de buena salud y está lista para nuevas misiones".

Los psicólogos dijeron que el prolongado confinamiento sin ver la luz del día ni respirar aire fresco provocó estrés entre los tripulantes, que se fueron cansando cada vez más de la compañía mutua. Pero aclararon que las condiciones psicológicas pueden ser peores en una misión simulada que en un vuelo real porque los tripulantes no experimentan ni la euforia ni los peligros de un viaje espacial verdadero.

Sin embargo, los "viajeros" no mostraron signos de estrés al enfrentar a las cámaras. "Esperamos poder ayudar a diseñar las misiones futuras a Marte", afirmó el francés Romain Charles con una sonrisa.

Su compañero ítalo-colombiano Diego Urbina dijo que la tripulación se sentía orgullosa de haber participado en la simulación más prolongada de un viaje espacial "para que la humanidad pueda algún día presenciar un nuevo comienzo sobre la superficie de un planeta distante pero alcanzable".

La instalación en el Instituto de Problemas Médicos y Biológicos de Moscú, el principal centro ruso de medicina espacial, incluye un ala de dormitorios del tamaño de un autobús conectada con varios módulos del mismo tamaño para experimentos y ejercicios.

Durante el experimento, los tripulantes se comunicaron con los organizadores y sus familias por medio de internet, en comunicaciones demoradas y ocasionalmente interrumpidas para imitar los efectos del viaje espacial. Comieron alimentos enlatados similares a los que tienen los astronautas de la estación espacial internacional.

Los organizadores dijeron que cada tripulante recibirá unos 100.000 dólares, excepto el investigador chino, cuya remuneración no ha sido revelada por las autoridades de su país.

Urbina dijo a RIA Novosti que le gustaría pasar unas vacaciones en el Caribe y que invertirá el dinero ganado en un automóvil deportivo y un curso de pilotaje.

Un viaje a Marte todavía está a décadas de distancia debido a los enormes costos y desafíos tecnológicos, particularmente la creación de un escudo compacto y relativamente liviano que proteja a los astronautas de la mortífera radiación espacial.

Vitaly Davydov, un vicedirector de la agencia espacial rusa, dijo que el experimento ayudará a preparar una misión tripulada a Marte, pero agregó que no se anticipa antes de mediados de la década del 30 y que debería concretarse mediante una estrecha cooperación internacional.