Tras las acusaciones de acoso sexual, el candidato presidencial republicano Herman Cain intenta asegurar a sus contribuyentes y partidarios del Tea Party que su postulación a la Casa Blanca continuará sin pausa pese a que el abogado de una de las acusadoras quiere que sea anulada la cláusula de total discreción que le impide hablar por haber recibido una compensación monetaria a cambio de su silencio.

Al mismo tiempo, un nuevo sondeo a nivel nacional indicó que Caín sigue disfrutando de una sólida posición entre los aspirantes a la postulación presidencial republicana pese a la noticia de que por lo menos tres mujeres le acusan de haber tenido una conducta sexual impropia cuando era director general de la Asociación Nacional de Restaurantes, donde trabajaban entonces.

En los últimos cinco días, Cain ha negado reiteradamente haber cometido conducta impropia alguna y ofreció versiones contradictorias de lo que sabe sobre los presuntos incidentes o las compensaciones monetarias que al parecer recibieron dos de las acusadoras, del grupo mercantil. Culpó de la situación a los medios de comunicaciones, activistas de izquierda y a los colaboradores de su rival republicano Rick Perry, quien sostiene que nada tiene que ver con el escándalo. Empresario conservador negro, Cain afirma que su raza ha sido un factor en la polémica.

El viernes regresó a Washington tras pasar un día en Nueva York, donde pronunció un discurso ante la organización conservadora Estadounidenses para la Prosperidad, simpatizante con el movimiento del tea party. Además, se reunirá en privado con su equipo financiero nacional al aspirar la campaña a ampliar la recaudación a nivel popular, ya que hasta ahora se ha mantenido con modestas aportaciones a través de la internet.

Sus colaboradores sostienen que recibieron más de 1,2 millones de dólares en contribuciones desde el domingo, cuando la revista cibernética Politico difundió por primera vez las acusaciones de acoso sexual.

Igualmente el viernes, la Asociación Nacional de Restaurantes decidirá si permite que una mujer que acusó a Cain de acoso sexual puede hablar en público, pese a un contrato legal por el que se comprometió a guardar silencio a cambio de una compensación económica.