Ataques cibernéticos de los servicios de inteligencia chinos y rusos, además de ciberpiratas empresarios, han absorbido enormes cantidades de investigaciones estadounidenses de alta tecnología y esa información robada ha ayudado a desarrollar sus economías, concluyeron agencias estadounidenses de inteligencia.

El informe, que ofrece las primeras acusaciones públicas en ese sentido por funcionarios estadounidenses, dijo que los ataques cibernéticos de gobiernos extranjeros están en aumento y representan "una amenaza persistente a la seguridad económica de Estados Unidos".

Evaluando las implicaciones, el reporte dijo que "los gobiernos de China y Rusia continuarán recolectando agresivamente información económica y tecnológica estadounidense importante, especialmente en el ciberespacio".

Durante años, expertos y funcionarios de han quejado sobre ataques cibernéticos originados en China. Pero este informe dado a conocer el jueves provee las críticas más directas y enérgicas del gobierno estadounidense sobre esas intrusiones.

Un alto funcionario de inteligencia, que habló a condición de preservar el anonimato, dijo que los rusos y los chinos están empleando el espionaje de alta tecnología para estimular su propio desarrollo.

Pese a las acusaciones, ni el reporte ni funcionarios estadounidenses ofrecieron muchos detalles sobre los ataques. Tampoco dijeron cuántos de esos ataques son auspiciados por los gobiernos. Aunque dijo que los ataques pueden ser rastreados a los dos países, explicó que identificar el culpable específico es difícil.

China no respondió de inmediato al reporte, que fue emitido después del fin de la jornada laboral en Beijing.

Sin embargo, China ha negado reiteradamente su participación en el supuesto espionaje cibernético y, en declaraciones a la prensa el miércoles, el portavoz de la cancillería, Hong Lei, reiteró que el país ha sido atacado también.

"China es una importante víctima de la piratería cibernética", dijo Hong. "China está lista para construir, en colaboración con otros países, un orden abierto, seguro y pacífico en el ciberespacio".

Hong añadió que "respecto a las declaraciones de ciertas partes, quiero señalar que los ataques cibernéticos no tienen fronteras y son anónimos. Conjeturar sobre su origen sin investigación no es profesional ni responsable".